Visita

10:38 p.m. Edit This 0 Comments »
Estábamos los dos sentados, tomando una infusión acompañándolas con galletas; de pronto el cuadro lucía como el lonche de los dos hijos buenos, planeado y familiar. Me sentí expuesta, y sin saber cómo actuar bajo esas circunstancias. Qué se supone que debía decir, o en mayor caso, que debía no decir; ya que sus padres nos estaban escuchando cautelosos cerca de la sala, y tal hecho me provocaba desconcierto e incertidumbre; entonces recordé por un instante como era comportarse como la chica buena de la casa en mi infancia, para los tíos que venían de visita. Yo fuese tal vez por esa sola visita, una niña buena, queriendo dejar, al menos, una decente impresión, aunque tal vez no estuviese acorde con toda mi persona, mas eso no era lo que importaba en ese instante, ni en esa visita. Prosiguiendo él me preguntaba con naturalidad, temas para mí, personales, u opiniones que de por sí no me atrevía a discutir con mi mama o mi hermano; y por tal razón la idea que sus padres nos estuviesen oyendo me causaba incomodidad y mis respuestas no eran del todo natural; no por hipocresía, sino porque la naturalidad se me había hecho más fluida en circunstancias ya demasiado calculadas y encuadradas; todo fuera de ese encuadre ya parecía peligroso o simplemente fuera de mi alcance para responder con la mayor honestidad, y aunque no estuviese siendo tan espontanea en mi responder, el sentimiento que se perfilaba en el ambiente me sabia a ternura, me sonaba a protección; proveniente de sus padres que nos habían dejado el escenario listo, mientras se los presentía a ellos como expectantes cuidadosos de su obra. Aun así pude calmar mi sosiego por la escena, por la sensación de protección y atención que me había dejado la mesa con las galletas y las tazas calientes sobre la mesa.
Tal y como lo había descrito su madre, ella ahora se había resuelto a estar más cerca de su hijo y formar mas parte de su vida, aunque fuese en un té o una salida al futbol, y cuando lo hubo contado, su voz me sonó al cariño maternal que también mi madre poseía; por un momento pensé que tal vez fuese a causa de que ellas dos habían nacido en pueblos cercanos, y que su infancia y tal vez sus juegos hayan sido similares, y con el tiempo habrían también aprendido a amar con un son de aire ingenuo y cándido en la voz, tal vez fuese así, pero si muy probablemente habrían despertado bajo los mismos cielos inmensamente celestes y pincelados por las nubes; sin duda esa habría de haber sido otro tipo de vida. Y ahí nos encontrábamos él y yo, tomando de a sorbos la infusión caliente, que para el frio venia muy bien bienvenido al cuerpo. Sus preguntas no las recuerdo con exactitud, como así no recuerdo muchas de las líneas de conversación con otras personas; no, por no ser importantes, sino tal vez porque mi memoria no quisiese guardar recuerdo de lo que me hubiese provocado vulnerabilidad; y por otra parte además porque no estaba completamente ahí presente mi completa atención. Me encontraba aun un tanto anestesiada de los hechos y las atenciones, todo cuanto pareciese emocionante, se me figuraba relevante tan solo los primeros cinco minutos, para luego degluirse en la más honda insignificancia que pudiese haber presenciado; aun seguía sin volver en mí, sin reaccionar. Por algunos días cercanos me había conjeturado y llegado a convencerme de que en realidad yo me hube dormido de la vida hace mucho, y que lo que yo pudiese estar teorizando sobre mi presente angustia de mal de amores, era en realidad solo un síntoma de lo que de trasfondo había venido arrastrando por más de tres años.
Luego que terminamos la merienda de la mesa, me invitó para seguir conversando fuera de su casa, sentados en la esquina sobre la vereda, como lo habíamos hecho la primera vez que lo había vuelto a ver. En ese momento pensé que tal vez él hubiese presentido mi angustia de sentirme observada por el escrutinio de sus padres, o tal vez simplemente él sintió la misma necesidad de privacidad que yo.
Sentados de nuevo en la vereda, y aunque su sobrina no parase de bailar y regarse en él como una damisela; nos dispusimos a seguir charlando sobre nosotros. Desde que retomamos la conversación, por un momento me invadió la necesidad de hablar sobre el pasado, de indagar sobre ciertas motivaciones que siempre me provocaron intriga y duda, en los tiempos de colegio que nunca había tenido el valor ni la cavilación para averiguar. Qué había sido de mí, en esa época, qué impresión tenía de mí, que signifiqué para él, todas esas preguntas me invadieron. Estaba sobreexpuesta, y sentía que no era tan necesario que yo preguntase tales preguntas de una forma así directa, pues así sonaría a pretensión, a interés genuino que en realidad prefería, él no diera tal conclusión. Mi interés no era rescatar esa pasión adolescente, ni inmiscuirlo en los entramados de mi complicada vida, tan solo esperaba una opinión honesta y abierta de alguien que ya me hubiese conocido; y aunque tal vez hasta ese día yo lo considerase anodino en perspectiva, al ir fluyendo las horas descubrí que poseía una espontaneidad innata que me hacía sentir cómoda. Ahora las circunstancias eran diferentes, ahora era otra persona la que me obsesionaba y me causaba tanta angustia a causa de la indiferencia; a lado de ese contexto, cualquier opinión desagradable o recuerdo inefable del pasado; era cualquier piltrafa que no me causaría daño ni molestia, pues en ese instante yo adolecía de otra persona y lo demás ya no era tan angustioso en analogía con él. Por tal razón me atreví, me arrojé a preguntarle, o más bien a contarle detalles que él había ignorado por mucho tiempo sobre nuestra antigua relación y sus benefactores malintencionados que anduvieron siempre rondándonos. Él se sorprendió y hasta se burló con gracia de lo que le iba contando, me preguntó por qué no se lo había contando antes, y ni yo misma le encontré respuesta. Antes había creído demasiado innecesario decir aquellos detalles a cualquiera, pero detalles como ese, se los tenía que contar, anhelaba observar su expresión, su atención o desatención respecto al tema. Le conté varios detalles, en ellos incluidos muchos contextos de mi vida por ese tiempo, y que hasta ese momento no se lo había hecho conocer. Presentía que mi pasado o mis juicios no le causaban el interés que tal vez me hubiese gustado que si le causaran importancia; pero si era su forma natural de apreciarme, no tenia por que juzgarlo, me bastaba su parcial atención, al menos ese día. Seguí hablando pausadamente como si tratase de calcular bien lo que tuviese que decir, mas después sus ademanes y sus interrupciones interrogantes me desvariaron la ilación y ya todo se desalineó del encuadre en el que me sentía más cómoda; por un momento tuve la sensación de que me pudiese estar entendiendo, de lo que yo estaba sintiendo en ese momento, al menos en alguna magnitud la agonía interna por no poder decir o expresar, por no poder llorar al aire libre o simplemente tal vez poder trascender mi pesar, como se supone que lo hace un adulto sin afectar sus responsabilidades como lo estaba haciendo yo; así mismo él tal vez también pudiera estar sintiéndose así, me imaginé de rato en rato; aunque por otros instantes me invadía la sensación de que todo estuviese siendo una escena calculada para poder tenerme de su brazo como un ancla, y que quien sabe no fuese yo la única en servirle de tal utilidad. Todo era pues, sin duda incierto, como lo había sido casi todo lo que provenía de él desde que yo lo hube conocido, y era casi una aventura conocerlo ahora, en lo más intimo, en su casa, con sus padres cerca que lo cuidaban, dentro de su habitual contexto y sobre el momento más sensible de su vida hasta ahora, cuando él estuviese luchando por recuperarse del pasado y dar un paso en firme para hacer y pensar lo que se supone hacen los adultos. Entre cada tema, hubieron momentos en que no sabíamos que decir, y él atinó muy propiamente a decirme que el silencio se iría esfumando con algún tema trivial sin que durase mucho tiempo y que no debíamos preocuparnos por ese instante incomodo.
Yo aun me percibía anestesiada de la vida y del mundo, y lo envidié, envidié sus ganas de vivir que las sentía más grandes que las mías. Aun se encontraba dentro del programa de rehabilitación y tal vez el hecho de que todos a su alrededor lo estuviesen alentando para su recuperación y que ahora disfrutaba de compañía obligada y poca intimidad, lo hacían querer vivir y conseguir todo lo que se espera de un adulto. Tal como lo hubo dicho él, tener una carrera, tener una familia, independizarse y jamás recaer en la droga. Lo envidié por un momento por la seguridad que reflejaba al hablar de su futuro y de su mejora; pero a la vez tuve miedo por él también.
Toda esa seguridad la profesaba como si en realidad el mundo que se le exigía alcanzar fuese sencillo de conquistar, su seguridad no conocía pues aun los verdaderos desafanes que le harían hacer trastabillar los pies en el intento. Sus aires de futuro, sonaban a idealismo heredado, a eso que todas las generaciones debemos aspirar y cumplir, pero sería ese su verdadero afán y pasión por vivir?, por otro lado, aun si fuesen genuinas esas metas tendría que ponerlas a prueba sin ningún apoyo algún día, ya que estar siendo alentado, atendido, protegido y cuidado, le pueden dar a cualquiera esa seguridad para poder saltar del piso, porque uno sabe que hay un piso donde has de caer, mas el mundo como lo había descubierto yo; poco a poco te va quitando el piso, y cada vez se te exige saltar mas y mas alto, pues el adulto aspira a ser independiente. Tuve miedo por él y también tuve deseos de cuidarlo como lo estuviese haciendo su madre, aunque sin embargo un día llegaría el momento que el descubriese que el mundo puede ser tan agrio como la hiel y que sin el piso confort o el regazo cálido de una madre, todo pareciese ser sin sentido. Si, llegaría el día que él descubriese lo que yo estaba descubriendo, y lo que mi anestesie me impedía asimilar; y sentí miedo por él, pues tan cerca sentí el anhelo de su madre, de aspirar un futuro mejor para él, que también había calado en mí, de una forma inexplicable ese anhelo también para él.
Probablemente así lo descubriría algún día, y su modo de afrontar la agria realidad, seria la prueba final de su rehabilitación o no rehabilitación, ya que el hombre frágil que se encuentra nadando sin destino en el lodo, no desea nada más que alivianar su pesar, o tal vez cesarlo con la muerte; por otro lado tal vez esos fuesen caminos que yo cavilé días atrás, tal vez él no llegaría a esa conclusión, y no llegase a recaer como todos los que lo rodean temen. Pero por otro instante me vino a la mente toda una revolución de ideas, sobre mí y la explicación del patrón de mi actuar, y encontré tal vez la respuesta, con tan solo escucharle y estar sentada ahí con él un grupo de horas.

La Mantis Religiosa

11:41 p.m. Edit This 0 Comments »
Mi mirada cansada retrocedió desde el bosque azulado por el sol
hasta la mantis religiosa que permanecía inmóvil a 50 cm. de mis ojos.
Yo estaba tendido sobre las piedras calientes
de la orilla del Chanchamayo
y ella seguía allí, inclinada, las manos contritas,
confiando excesivamente en su imitación de ramita o palito seco.
Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos
como una fina y quebradiza cáscara.
Una enciclopedia casual me explica ahora
que yo había destruido a un macho vacío.
La enciclopedia refiere sin asombro que la historia fue así:
el macho, en su pequeña piedra,
cantando y meneándose, llamando hembra
y la hembra ya estaba aparecida a su lado,
acaso demasiado presta y dispuesta.
Duradero es el coito de las mantis.
En el beso ella desliza una larga lengua tubular
hasta el estómago de él
y por la lengua le gotea una saliva cáustica,
un ácido, que va licuándole los órganos
y el tejido del más distante vericueto interno, mientras le hace gozo,
y mientras le hace gozo la lengua lo absorbe, repasando
la extrema gota de sustancia del pie o del seso,
y el macho se continúa así de la suprema esquizofrenia de la cópula a la muerte.
Y ya viéndolo cáscara, ella vuela, su lengua otra vez lengüita.
Las enciclopedias no conjeturan.
Ésta tampoco supone qué última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra
de agradecimiento.

José Watanabe - (De El huso de la palabra)

sinthia

1:51 a.m. Edit This 0 Comments »
Seguiremos jugando, pues; como los semáforos y peatones de Lima, uno no hará caso del otro, y el primero ni se inmutara en su funcionar maquinal; sonriendo calculadamente cada paso al avanzar, nos vamos a seguir rozando las manos, teniendo la certeza que no sabremos sujetar ninguna promesa, porque todo eso se diluye como hielo en nuestras manos.
Los demás, qué incitantes e interesantes se lucen ante la luz; haber quitales esa luz... te aseguro que no tienen ni el color; mas, sin embargo les vamos a seguir danzando o sino tal vez ellos también bailen para nosotros un rato. Como en las fiestas, nos sentiremos agusto inmersos en la bulleria de la gente y el retumbar de la música de moda; pero un poco más fuera, el silencio nos recordará que estamos solos, y que no volverá el dia en que nos conocimos e ignorábamos ese avatar.

Al esperar

10:33 a.m. Edit This 0 Comments »
Mirando desde fuera
Hacia tu ventana desprolija
saliste tú con una frágil sonrisa
A forma de esperar un abrazo saludaste
Te extendí mi mano y frunciste el ceño
Retiraste el cuerpo y te cerraste

La tarde, inverosímil como tú
Me acompañó un par de horas
a mi, a mi cansancio y terquedad de verte

que habré dicho no sé
sigo recordando y aun no sé..
pero que bonito fue esperar inmóvil
solo ese tiempo, que no fue corto

Mi consciencia y las de ellas

9:30 a.m. Edit This 0 Comments »
Me colmó su presencia
su cuerpo agitado a lado
al caer húmeda y sin fuerza
Y escapé a la luz de madugrada

Ellas debieron estar soñando
mientras yo quebraba sus promesas
una menos consciente que la otra

Y la mia se encogió de hombros
para no dejar que toque
la verdad que habia debajo

Todas esas tertulias de calor banal
Que inventamos como excusa
Para evitar el hondo cuestionar

Y encontrar respuesta al borde
sin mirarlo todo en sí
hasta que te acecha en entresueño
ameritandole el rigor y la moral

discurre el dia como se espera
y nada sigue siendo tan importante
mas que las ganas de inventarse el mundo

asi como yo juez,
al parecer tengo moral
al parecer...
tal vez...tal vez tenga mas diablo
que ellas que me han amado.

Salir

9:21 a.m. Edit This 0 Comments »
He vuelto sin escudo
a tentar el ruedo
contigo y sin tu mano

y esta noche entre tus piernas
retiré el futuro
y en lo que fluctuó el minuto
lo sublime fue muerto
plácido a sabor a carne
y tu me cortas como al hilo
flameas coqueta inutil
y ese frio que te cala
me atraviesa helada como espina

y aquel trapo humedo
que me guardo, exprimo

tu le tuerces al cariño
y yo voy dando la vuelta de camino

Lo q escondemos debajo d la alfombra

9:25 p.m. Edit This 0 Comments »

Hace unos días me dispuse a leer los archivos pasados de este blog, y realmente me la pasé riendo, porque hay cosas tan cursis (y eso que yo odio lo cursi) que me dieron ganas de borrarlos.
Y es que es algo tan natural en uno; el querer tapar, lo bochornoso o aquello que ya dejamos atrás. De cierta manera uno siente verguenza por detalles que ya no forman parte de la imagen que quiere proyectar en el presente. Sin embargo por qué hacerlo?
El proceso por el cual las personas nos vamos moldeando, y haciendonos más específicos en nuestras aficiones, metas o maneras de vivir en general, es hermoso.
La vida y todo lo que hay en ella es un constante proceso y no tiene mucho sentido esconder la bella forma que tomamos en el pasado.
En mi caso a veces escondo las evidencias de aquella musica popera que escuchaba antes, o maneras d vestir recontra extravagantes de las cuales hasta fotos tengo xD, pero aquello que más me averguenza son las cosas que escribí en el pasado, y no tanto por los temas, sino por la manera y el léxico que usaba en ello. Y aunque lo quiera negar muchas veces, en el fondo escondo mucho idealismo detrás de todas esas letras, y aunque ahora lo esconda un poco mejor, esa esencia sigue teniendo rastro en mi.
Entonces la moraleja es, no escondamos de los cercanos, aquellas evidencias de detalles ridículos del pasado^^, por algo el ser humano es imperfecto, riamonos de nuestro bello proceso de ser, de ser aquello que realmente queremos ser, que después de todo irá cambiando siempre, un poquito o mucho en otros casos.

Salvadores d hoy n dia

1:46 p.m. Edit This 1 Comment »
Si caes
las hormigas sabias te recetan
una verdad recogida
de simpleza
se acongoja el que te mira
y tú, piedra rota
te deshaces y más ruedas

y ese charco consuelo
que te moja
solo es fiel copia de la lástima

Regresar

9:48 p.m. Edit This 0 Comments »
Y si no pudiera?

resuena alrededor de mis sienes
sin poder hallar el valor que heredé
lanzarse y rebotar en pie
tan sencillo como se clamaba

dejarse a la gravedad
y expirar sin peso
sin el cuerpo que ata
y con media mitad ser
al fin, un poco de lo que deseé

Traspasar la barrera de género

12:47 p.m. Edit This 0 Comments »

Mientras terminabamos de comer mi hermano, mi mama y yo; sucedió aquello que casi a manera de rutina se repite cada ves que terminamos de comer: "Sinthia lava los platos".
Debo aclarar que no me molesta hacerlo, es más me agrada encargarme de los quehaceres de mi casa, ya que mi hermano y yo vivimos solos, a causa de que mi mama trabaja en provincia para el futuro de nuestra familia. En pocas palabras los quehaceres los realizamos mi hermano y yo, pero más yo que mi hermano en realidad. Sin embargo debo decir a manera personal, que siempre estaré en contra del machismo imperante en las familias; y más aun en la mia, que es con la que tengo que lidiar. Mi papa tuvo una familia 90% machista, y mi mama casi 70% machista; y aunque suene feo decirlo de esa manera, es mi realidad. Y en verdad no es una realidad que se aleje al del común de las demás familias peruanas en sí, lo cual lamento.
Muchos dicen: "Yo no soy machista", empero en su casa su realidad es otra; y es que a veces no nos damos cuenta de que actuamos de manera machista. Todos llevan su estandarte de igualdad, pero sin embargo sus acciones difieren de su declaracion o principio aparente. Cuando terminas de comer..tu lavas los platos?, limpias tu casa?, etc....o acercandolo a la vida social del común, cuando estas muy interesado por alguien (en caso de muchas mujeres peruanas) se lo dices directamente o galanteas a la personas que te interesa?, si bien estas actitudes ahora son cada ves mas comunes, aun persiste en la costumbre de las mayorias que el varón sea el brazo protector, que tiene mas fuerza, que es el proveedor de la casa; y de las mujeres, que sea delicada, que se dedique a los quehaceres domesticos, etc.
Si bien todas estas características tiene un componente biológico, ya que por ejempo los varones por genetica tienen una preponderancia a tener capacidades fisicas o lógicas ligeramente mas potenciada, sin embargo es la influencia cultural la que explota o no estas características. Se ve en la realidad del vivir y de la historia que esto no es algo que defina cuales son las aptitudes que pueda tener una persona sea varon o mujer.
Veia con asombro hace unos años, como las mujeres africanas, cargaban peso sobre sus hombres o cabeza de bidones de agua, y los acarreaban caminando kilometros; y no solo eso, sino que se dedicaban a alguna actividad agricola, a sus casa y a sus hijos. Entonces yo me pregunté, es acaso cierto entonces que el varon tiene mas fuerza fisica que una mujer?, no no las tiene. Todo depende de la costumbre, de la voluntad y creencias de cada uno. Todos sabemos esto, cierto?, pero lo hacemos en nuestro vivir cotidiano?

Por otra parte muy al margen de si somos o no capaces de realizar uno u otra actividad, está el hecho de que uno como persona, y mas ahora en el mundo competitivo y globalizado; debe buscar ser autosuficiente y cada ves mas independiente.
Yo recuerdo que hace unos meses cuando conversaba con un chico, el me decía que nunca iba aprender a cocinar, porque era algo que no le interesaba; lo cual era coherente, pero cuando le pregunte si es que tuviera que aprenderlo por necesidad, es decir si alguna ves viviera una situacion extrema, al menos no lo pensaría; y me respondió que no, que esa era una posibilidad demasiado utópica y que no tenía porque aprender ya que sabía que siempre tendría a alguien que le atendiera esos quehaceres (cocinar, lavar, planchar, lavar, etc). Este es solo un ejemplo, y aunque muchos digan, yo no pienso así: "Yo si ayudo en mi casa", "Yo cocino los fines de semana", "Yo tiendo mi cama", etc. ejemplos que escucho muy amenudo en la unife y otros lugares. Pero es que acaso no se dan cuenta de que el punto en realidad no es que limpies, o no limpies, sepas cocinar o no.
Sino que en el mundo de hoy, uno no puede sentarse a decir, no me gusta, no lo hago.
Creo que si alguien busca aprender a ser mas autosuficiente, disciplinado e independiente, puede entender esto que digo. No es cuestión de género, es cuestion de voluntad de superarse.
"Ayudas en tu casa?", le respondí a un amigo alguna ves. "Y te parece que eso es suficiente?", y el respondió: "bueno es que eso lo hacen las mujeres de mi casa, yo estaria de estorbo".
A manera personal me sucede y me enerva este tipo de situaciones, porque el hecho mismo de que se le asocie a la mujer ciertas características o tenga limitantes, hace que uno de verdad crea que no es capaz de hacer lo que está del otro lado del género.
Pero creo que uno como persona con sentido crítico no solamente DICE NO SOY MACHISTA (sea varon o mujer), sino que ACTÚA de acuerdo a ello.
Después de todo, si queremos aprender a tener éxito y ser más competitivo tenemos que empezar por entender la dinámica de casa, y no solo AYUDAR, sino ser parte de todo lo que se requiera, porque al fin y al cabo el hogar de uno representa lo que más adelante mostraremos a la sociedad.