Nadie nos Dice
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Nadie nos dice cómo voltear la cara contra la pared
y morirnos sencillamente, así como lo hicieron el gato o el perro de la casa (...)
sólo en el reino animal hay ejemplares de tal comportamiento, cambiar el paso, cercarse y oler lo ya vivido y dar la vuelta sencillamente dar la vuelta /Nadie nos dice como - Blanca Varela

Hace pocos dias el latir de nuestra peruana Blanca Varela se apagó, para pasar a ser parte de la historia en un lugar de prestigio, gracias a su inteligencia y delicada pluma con la que nos deleitó a través de su poesía. Admirada, premiada, y muy comentada en vida; y lo seguirá siendo en los siglos venideros.
Mas que comentarla, la recordaré por este poema suyo...
SUPUESTOS
el deseo es un lugar que se abandona
la verdad desaparece con la luz
corre-ve-y-dile
es tan aguda la voz del deseo
que es imposible oírla
es tan callada la voz de la verdad
que es imposible oírla
calor de fuego ido
seno de estuco
vientre de piedra
ojos de agua estancada
eso eres
me arrodillo y en tu nombre
cuento los dedos de mi mano derecha
que te escribe
me aferro a ti
me desgarra tu garfio carnicero
de arriba abajo me abre como a una res
y estos dedos recién contados
te atraviesan en el aire y te tocan
y suenas suenas suenas
gran badajo
en el sagrado vacío de mi cráneo.
y morirnos sencillamente, así como lo hicieron el gato o el perro de la casa (...)
sólo en el reino animal hay ejemplares de tal comportamiento, cambiar el paso, cercarse y oler lo ya vivido y dar la vuelta sencillamente dar la vuelta /Nadie nos dice como - Blanca Varela

Hace pocos dias el latir de nuestra peruana Blanca Varela se apagó, para pasar a ser parte de la historia en un lugar de prestigio, gracias a su inteligencia y delicada pluma con la que nos deleitó a través de su poesía. Admirada, premiada, y muy comentada en vida; y lo seguirá siendo en los siglos venideros.
Mas que comentarla, la recordaré por este poema suyo...
SUPUESTOS
el deseo es un lugar que se abandona
la verdad desaparece con la luz
corre-ve-y-dile
es tan aguda la voz del deseo
que es imposible oírla
es tan callada la voz de la verdad
que es imposible oírla
calor de fuego ido
seno de estuco
vientre de piedra
ojos de agua estancada
eso eres
me arrodillo y en tu nombre
cuento los dedos de mi mano derecha
que te escribe
me aferro a ti
me desgarra tu garfio carnicero
de arriba abajo me abre como a una res
y estos dedos recién contados
te atraviesan en el aire y te tocan
y suenas suenas suenas
gran badajo
en el sagrado vacío de mi cráneo.


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