C4

10:17 p.m. Edit This 0 Comments »
El silencio cayó como un rayo helado entre los dos, partiendo la confianza y complicidad habituales que nos teníamos, él había intentado besarme y ya nuestra amistad se había arrugado por el circunstancial de sus sentimientos. Estaba casi tácitamente explícito entre los dos la verdadera intención que nacía desde él, así como lo está en mucha parte de toda amistad; así mismo también debía yo pretender ignorar toda esa verdad entre los dos. Sin embargo su intento de besarme, rompió con la armonía tan prolija, que había estado resguardando los meses que pasaron sin que mencionásemos algo siquiera antes, sobre lo que había sucedido íntimamente. ¿Era acaso necesario?, pensé; pues con tan solo ignorar lo sucedido quedaría claro que no había más que decir o continuar al respecto, más que pretender una amistad taciturna y casi íntima por encima de lo evidente.

- Perdóname, por favor perdóname; me he pasado de la raya lo sé –lo dijo no tan convencido y con la tez casi pálida de la vergüenza.
- Está bien, está bien -estaba furiosa sin explicación lógica- ya fue…..ya fue.
Un silencio nos cortaba el pensamiento y la televisión era lo único que distraía nuestras intenciones de enfrentar el hecho con una riña.
- De verdad, discúlpame no debí…yo sé que no debí –la luz pálida de la sala reflejaba aun más su vergüenza- discúlpame.
- Te dije que ya fue –fui elevando mi rabia- ya...ya…dejemoslo ahí.
- No, es que yo sé que me he equivocado, yo tengo claro cuáles son mis circunstancias contigo –esta vez viró su cuerpo completamente hacia mí, para mirarme cara a cara- y sé que no puedo ponerme así contigo.
- Entonces por qué carajooo lo hiciste, si dices que lo sabesssss ¡¡¡¡ -exploté de la cólera-
- Es que tengo que aceptarlo, lo hice porque me gustas, es obvio, pero esto que siento es algo más profundo.
- Tu sabes, yo te expliqué como eran las cosas entre nosotros y lo que pasó, ya pasó, ahora es diferente, nuestro presente no es el mismo, putamadreee ya déjalo –me iba enervando aun mas-
- Es que tu no lo ves de la manera en como yo lo veo, y si tienes razón que es mi rollo pues, pero déjameeee¡¡¡, déjame ok?¡¡ tengo que aceptar que me estoy enamorando de ti, así sin darme cuenta… estoy volviéndome loco ¡¡-el también elevo la voz de cólera-
- No lo sé, no se a que viene todo esto, por favor dejémoslo así.
- Nooo¡¡¡, mira yo sé que tu tal vez, buscas a una persona más intelectual, más de otros intereses y no como yo, que no lo soy; y es que bueno yo deje mis estudios por idiota, por tercoo ¡¡¡ por no dejar que mis padres me apoyaran en mis estudios, y toda la historia que ya sabes.
- Mira, quiero que entiendas que el hecho de que yo no te corresponda, no quiere decir que sea porque yo busco a alguien MAS intelectual, eso no tiene nada que ver acá; podría yo entenderme con cualquier persona, pero el punto no es ese ¡¡¡, quiero que me entiendas que yo no siento nada por nadie así de sencillo, tu eres mi amigo y tú más que nadie sabes por lo que he pasado y entiendes que etapa estoy pasando.
- Lo sé, te entiendo, te comprendo, pero putamaree ¡¡¡¡¡ DEJAMEEE ¡¡¡ déjame ilusionarme pues.
De pronto el silencio nos atrapó nuevamente y me envolví de la seguridad y confianza que podrían darme los conocimientos psicológicos que tenía al respecto del tema, y por un instante me encontré que estaba dentro de un hecho casi práctico y factible de solucionar, que fue tan fácilmente explicado en clase. Sabía que no debía recibir la papa caliente, pero caí, caí en el juego; y tal vez fue lo mejor conducirme como toda persona lo hace: instintivamente, con las respuestas y el proceder más básico de nuestra gama de ser.
El hecho era práctico, tan sencillo como abrir los ojos; y al llegar a tal conclusión, casi de manera inmediata tomé otra actitud, tal vez la que debí de haber tomado desde un inicio, pensé.
Lo escuche, lo miré fijamente entre tanto y esta vez me fue más sencillo, ya que estaba mas consciente de la verdadera razón de su aparente enamoramiento. Él tan solo necesitaba sentirse comprendido, confrontado con algún ser que pudiese hacerlo sentir que seguía viviendo y que el mundo no se tenía por qué acabar tan banalmente como le había dejado la depresión post-Roxana. No era yo, ni siquiera mi amistad; yo era solo su pared con quien habría querido jugar ping pong un rato, hasta que el extremo del enamoramiento iluso nos hubiese terminado aburriendo a uno de los dos, o simplemente el experimentar rechazo y desapego de alguno.

0 comentarios: