Virginia Woolf y una habitación propia

7:55 a.m. Edit This 0 Comments »




















Woolf sobre la mujer y la novela moderna, en 1929. Cuan familiar resulta leer su ensayo y descubrir que en la literatura y la poesía moderna, los contextos no han cambiado mucho en lo subyacente, respecto a lo que ella criticaba y nos instaba a cambiar; sobre todo a las mujeres. Apuntes más allá de su tiempo que merece la pena leer y trascender con ella de la mano de su visión. Ayer San Valentín me causó un vértigo de desconcierto al observar cuan cómoda se ha vuelto la mujer en el Perú, cuan cómodo resulta ser mujer y esperar de un varón o de la idea extranjera. Acepto mi condición de persona en proceso en construcción de sabiduría, pero es alarmante ver cuanto ahora impera sobre la mujer, la imagen de mujer-objeto, de producto comercial, incluso en la literatura y la poesía, haciendo del desnudo y la sexualidad la bandera de entrada.



(…) “Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser «mujer con algo de hombre» u «hombre con algo de mujer». Es funesto para una mujer subrayar en lo más mínimo una queja, abogar, aun con justicia, por una causa; en fin, el hablar conscientemente como una mujer. Y por funesto entiendo mortal; porque cuanto se escribe con esta parcialidad consciente está condenado a morir. Deja de ser fertilizado. Por brillante y eficaz, poderoso y magistral que parezca un día o dos, se marchitará al anochecer; no puede crecer en la mente de los demás. Alguna clase de colaboración debe operarse en la mente entre la mujer y el hombre para que el arte de creación pueda realizarse. Debe consumarse una boda entre elementos opuestos. La mente entera debe yacer abierta de par en par si queremos captar la impresión de que el escritor está comunicando su experiencia con perfecta plenitud. Es necesario que haya libertad y es necesario que haya paz. No debe chirriar ni una rueda, no debe brillar ni una luz. Las cortinas deben estar corridas. El escritor, pensé, una vez su experiencia terminada, debe reclinarse y dejar que su mente celebre sus bodas en la oscuridad. No debe mirar ni preguntarse qué está sucediendo(…)"

"¿Acaso las críticas de libros contemporáneos no ilustran perpetuamente la dificultad de emitir juicios? «Este excelente libro», «este libro sin valor»: se le aplican al mismo libro ambos calificativos. Ni la alabanza ni la censura significan nada. Por delicioso que sea, el pasatiempo de medir es la más fútil de las ocupaciones y el someterse a los decretos de los medidores la más servil de las actitudes. Lo que importa es que escribáis lo que deseáis escribir; y nadie puede decir si importará mucho tiempo o unas horas. Pero sacrificar un solo pelo de la cabeza de vuestra visión, un solo matiz de su color en deferencia a un director de escuela con una copa de plata en la mano o algún profesor que esconde en la manga una cinta de medir, es la más baja de las traiciones; en comparación, el sacrificio de la riqueza y de la castidad, que solía considerarse el peor desastre humano, es una mera fruslería".

"En segundo lugar, puede que me reprochéis el haber insistido demasiado sobre la importancia de lo material (…) Quizá parezca brutal decir esto, y desde luego es triste tener que decirlo, pero lo rigurosamente cierto es que la teoría de que el genio poético sopla donde le place y tanto entre los pobres como entre los ricos, contiene poca verdad (…)"
"Lo cierto —por poco que nos honre como nación— es que, debido a alguna falta de nuestro sistema social y económico, el poeta pobre no tiene hoy día, ni ha tenido durante los pasados doscientos años, la menor oportunidad. Creedme —y he pasado gran parte de diez años estudiando unas trescientas veinte escuelas elementales—, hablamos mucho de democracia, pero de hecho en Inglaterra un niño pobre no tiene muchas más esperanzas que un esclavo ateniense de lograr esta libertad intelectual de la que nacen las grandes obras literarias.

La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. Las mujeres han gozado de menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres no han tenido, pues, la menor oportunidad de escribir poesía. Por eso he insistido tanto sobre el dinero y sobre el tener una habitación propia. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de estas mujeres desconocidas del pasado, de estas mujeres de las que desearía que supiéramos más cosas, gracias, por una curiosa ironía (…)
Cuando os pido que escribáis más libros, os insto, pues, a que hagáis algo para vuestro bien y para el bien del mundo en general (…) Éstas son las personas envidiables que viven enemistadas con la irrealidad; y éstas son las personas dignas de compasión, que son golpeadas en la cabeza por lo que es hecho con ignorancia o despreocupación. De modo que cuando os pido que ganéis dinero y tengáis una habitación propia, os pido que viváis en presencia de la realidad, que llevéis una vida, al parecer, estimulante, os sea o no os sea posible comunicarla".

*Este ensayo está basado en dos conferencias dadas en octubre de 1929 en la Sociedad Literaria de Newham y la Odtaa de Girton. Los textos eran demasiado largos para ser leídos en su totalidad y posteriormente fueron alterados y ampliados.a

Sillas

11:18 p.m. Edit This 2 Comments »






















Te pondré una

silla AQUÍ





y otra AQUÍ


para que dibujes tu presencia
en retorcidas figuritas
mientras
hablo d e s p a c i o a caballo
mientras
caminamos ensillados
y el tiempo nos lanza pe ni que s

Sin embargo espero que un tigre salte por la ventana
que las líneas y colores sobrevivan
con franqueza

como una bandada de pájaros que cantan por la ventana
espero..que repitas tu nombre encadenado a los contornos
a las curvaturas y al veneno que destilo en estas sillas

Estar de pie

3:11 p.m. Edit This 0 Comments »


Estar de pie

Andar
por la senda que hilo con
temor formando sombras

Andar andar a pie
Andar

como un extraño escarabajo
con las alas convertidas en
escudo y así marchando con
la bayoneta hacia otro rostro,
hacia otra boca que se adhiere
a los rugidos de estas bestias
que patean y no cesan de expirar
entre los buses.
Yo, no tengo rostro, tengo pies y quiero andar
como el insecto, como la bota que se ensucia en este riel
Estar aquí, bien erguido con la piel; y que levanto la panza del imán,
que tengo rieles para vías, rieles para grúas que levanten cada cuerpo
que me llevo en este asiento.

C26

8:14 a.m. Edit This 0 Comments »
Soy una roca ígnea a punto de bullir –Dijo Louis- a punto de deshacerme con este suelo que me sostiene, que me abraza y no me deja arder. Estos brazos que relampaguean a mi alrededor, la tierra que me carga, el viento que da palmas; ellos me abrigaron siempre, pero ahora ya no los necesito; quiero que me dejen arder como una llama incandescente, quiero que el viento azuce mi hoguera y la tierra esconda su manta. Quiero verla a ella, mientras me deshago en el fuego, quiero verla, porque ella es lava, el líquido puro que corre por las venas de esta cascara; estas cáscaras que navegan codo a codo. Ya no quiero sentir los pies, ni las manos. Para tocarla a ella, solo necesito evaporarme, desatar los nudos que han hecho las circunvalaciones de mi mente, necesito desaparecer mi cuerpo y esta dimensión temporal. La necesito a ella, a su vehemente razón que la erosiona.

Me quedo quieta, como esperando –Dijo Mel- que vuelva a enrollarse la mañana, que vuelva a largarse esta belleza que alcanzo y beso. Me quedo aquí, aguardando por el viento de la noche, por las almas que barren el camino en la obscuridad, quiero que me acompañen otra noche, quiero escucharlas gemir y susurrar, quiero sentirme su lamento y roer el mío.

Otra vez, se aleja –Dijo Louis- con su barco; me mira constante, pero el viento me la ha robado; no sé cuando vuelve, así como tampoco sé cuando llega de viaje. La miro y le digo con mis ojos de perro, que me diga dónde anda; nunca responde, eso es seguro; la verdad de los viajes se lo llevan los sitios que habita, los libros que lee y las historias que entiende en una pared. He intentado asirme de esa pared, la he auscultado de arriba, abajo; la he golpeado y mordido...y aun no hay rastro del viaje, del cuerpo que la visita o la deja. No entiendo, qué vértice tiene la culpa de que ella se vaya, no entiendo cuándo estoy aquí yo también. De pronto ella me mira y sonríe, y supongo que ella regresa, supongo que ahora que me besa está conmigo; sin embargo hay un frio que recorre mi vena, siento que es ella viajando; o tal vez sea yo que viajo con ella y vamos muriendo.

Algo en mí se detiene –dijo Mel- con un aterido soplo; la lava que sellaba la noche en mi cuerpo se va secando, se va haciendo costra y cubre por fin las heridas. Ahora hace frio y los seres se esconden, se abrazan bajo el suelo y el rio corre con su espada cortando el pasto por la pradera. Las grosellas han muerto, las hojas levantan su humo y yo me las voy comiendo. Ahora este gélido cuerpo avanza por encima de mí, no sé cuánto peso, cuántos años he dejado, ni qué lugar me atrapa esta vez. Lo único que tengo es mi cuello postrado de conchas que infla su costra con humo, y al borde un gancho que hala de él, para que yo pueda respirar. Louis es ese gancho, el cuerpo que muere conmigo a la intemperie; pero nosotros no escondemos la mano, ni el cuello en el suelo; nos damos un beso y dormimos. Dormimos entre las tablas de un barco que cae por una cascada.

dinamismo interior

4:47 p.m. Edit This 0 Comments »






Se puede ser una magnolia ofrendando brazos
cayendo como cae a ser triturada;
sin embargo podemos sacudir y arrugar el cielo,
desmontar este caballo de mentiras,
arder con nuestras pupilas como quien mira el sol y no puede

Podemos ser más que dos hachas que cortan la leña,
ser la savia que enciende las hojas
y desflora las margaritas.

Podemos ser esta noche que acaba y

volver..
volver..
volver a tientas jalando el sol

Jaula

2:18 a.m. Edit This 1 Comment »

Te regalo esta jaula
mientras ando sentada
TORCIDA en la lámpara que pende de aquí

en mi desespero en la mesa
brazos y hombros
hombros y hombres que han sostenido esta casa
sin la moral en la valla

este arrabal de cordones
la verja y sus arcos
Te DOY
el cuerpo que es de los otros
los que se llevan mi voz
las miradas de espanto

TODOCUANTOSEANTECEDEDEMI

y se escapa
en el saco que arrastra
mis pies
cuando marcho a tu ropa
que se desentiende de ti

me saco tu ropa
una manga que suele ser tú
y no sé si me saco este tú
extremidad entre vara y la ropa

MEQUEDASOLOMICUELLO

esperando...

C25

12:12 a.m. Edit This 0 Comments »
- Sigue siendo difícil conocerte –Dijo Mel- afuera, abajo, en medio de los enredos de nuestros dedos y cabellos, entre las preguntas que hago cada vez que te miro; el doblar de las mangas, el torcer de los dedos, el humedecer de tu boca que tiembla cuando se acuerda de mí, el espejo que se yergue en medio de todo y nos recuerda que nos seguimos mirando, que no existe aún un punto medio. Desde que soy tu criatura alada esta mañana, este pez dejándose notar para que lo muerdan los demás, vuelvo, recuerdo por qué el exilio que habitamos detenía los fulgores de la muerte. Pero revolvemos las vísceras al abrir los ojos como una extraña e indestructible razón. Cuando sostenemos el cuerpo para no caer, seguimos reafirmando nuestra existencia, seguimos por nuestras mismas pisadas abriendo puertas y botones, no salimos, escondemos los temores.
No hay punto final, lo que queda atrás solo se multiplica, afuera, abajo; mientras yo continúo limpiando este cuerpo con palabras cada vez que encuentro este camino de este color tan ajeno, y aun no sé, cuál de los dos está más solo, quién de los dos descansa inútilmente su memoria.

Funeral

11:35 p.m. Edit This 0 Comments »
En esta doblez del segundo
mi cuerpo ha dejado de existir para sí mismo
vuelvo a ser el desagüe de otros
las piernas de esta mesa que ruge al compás
de mi voz cuando callo
cuando dejo de soñar en este presente

Me gusta morir
Una vez y de nuevo
Contigo o sin ti
Me gusta morir
Tener la sustancia de los deseos colgando
sin escamas que puedan medir las ondas
sin el rumbo de los pasos bajo la lluvia

Así, moviéndome, moviéndonos
en la pala que remueve el suelo
palabra marga que perfora
en mi pecho
en el seno de mi ombligo

Moviéndome en la noche
sin artificios cardinales
buscando el vacío más cercano

Para encontrar mi funeral
ángulo y punto
fuera de mí

muchedumbre descosida

12:00 p.m. Edit This 0 Comments »

Íbamos caminando por un puente, estábamos a punto de atravesar un cuello a pié con la última palabra, fugaces palabras\. Por qué teníamos que envolver este presente, para mañana, para nadie que lo abra; por qué no seguíamos cruzando la vereda, obviando los carteles, las respuestas, los autos y las multitudes que yacían debajo. De pronto, un grupo de niños se asomaron agitando sus pañuelos bajo el cuello, deslizando sus cuerpos como marionetas, como dardos lanzados sin refugio. No tenía caso, seguía olvidando que continuaba yo, caminando sola en la via a casa, via de vuelta a la otra puerta, mi otra casa.
Descendí al paradero y la multitud envolvía mi tristeza. Una mano alzada, cuchillos apuntando hacia los ojos para capturar con presura; cada ves la gente actuaba más extraño, pero que carajos hacía yo meditando en el tumulto; tenía que llegar a clases esta ves temprano, tenía que empezar a rescatarme con alguna disciplina.
A rodar así, un móvil me conduciría a mi destino. Era invierno, y parecía romper su aliento en las ventanas. Sí, aquí dentro hay también silencio, pero todas las desventuras de estos sacos acomodados en la línea que comparto, se enriedan, se ahogan y aplastan como orugas anidadas en la puerta.

un par de objetos pequeños

11:39 a.m. Edit This 0 Comments »

















Todo es extraño aquí, cada tiempo tiene un sentido diferente, cifras desprovistas de sentido; mientras los demás escriben palabras ardientes en trajes amarillos, roban nuestros rostros como bocas que se adhieren a las cosas, como una inmensa rémora que hunde el blando suelo y pasan levemente, pasan simplemente. Pero yo no puedo, ...no puedo agitar esas palabras altas y gigantes. Te has dado cuenta, que en este sitio las cosas son inmensas o muy pequeñas; pero yo no puedo, ese es otro universo. En cuanto a nosotros; este es nuestro universo, esta pala que golpea a mi puerta una docena de veces al día insistentemente. Nos damos cuenta que somos también gigantes, entes que pueden hacer estremecer la ráfaga tibia que se descompone y todo, parece que todo fuese nuestro. Pero somos tan solo dos puntos pequeños o sombras que suben hasta el techo