C8
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- Nos vamos entonces? –pregunté mientras conversábamos al salir de las clases.
- Pero por supuesto que sí, ya te he dicho que voy a ir de todas maneras asi me coma el diablo vivo con su trinche jajaja –comenzamos a reírnos mientras caminábamos.
- Ah entonces ahora tienen que juntar todos sus billetes ok? –Moreen se puso seria.
- Ah mira la señorita de los planes, se nos puso seria.
- No empieces Daniel
- Ya chicos no empiecen de nuevo –Mauricio trató de calmarlos
- La verdad que no me explico que se traen Uds. –en realidad todos sabíamos cual era la razón de sus constantes roces.
- En fin, vamos a viajar y la vamos a pasar rebomba.
- Con tal que la rebomba no nos salga tan cara como la señorita jajaja
- Y sigues Daniel?
- Ya Daniel deja de molestarla, otro día la batimos –me turbaron a mi misma sus bromas así que me hice su cómplice para hacerlo callar.
- Bueno, bueno, mañana en la tarde en el msn nos ponemos de acuerdo con todo, ya que mañana recién me llega el presupuesto de todo el viaje y los detalles, ok?.
- Ok, así quedamos entonces
- ¿Por el msn?, ¿que acaso no podríamos reunirnos?, me parece una completa tontería de niños esa manía de Uds. de estar todo el día metidos en el msn.
- Bueno Daniel no sé tú, pero para nosotros no es muy útil –Mauricio como siempre lo abordó aportando la opinión objetiva.
- Hayyyy, yaaa, bien que es para estar chateando todo el día
- Daniel tú y tus quejas, que es lo que te pasa hoy? –me estaba llenando de molestia sus consecutivas quejas- es que acaso no te pusieron al día hoy?.
- Uyyyyyyy, eso sí que dolió, auch…auch Daniel –Moreen celebró mi comentario y me abrazó por la cintura.
- Jajaja, ok Sinthia, no te respondo porque sabes que si hablo pierdes –me miró con una sonrisa fingida pero terminó acercando su mano por mi cien, en signo de fraternidad-
- Uyy Sinthia, jaja –Mauricio abrió sus grandes ojos cafés con una amplia sonrisa para celebrar lo que Daniel acababa de decirme.
- Ahh, que ahora yo soy el punto?, ok, ok, todo porque me adoran, yo lo sé
- Si amiga, te adoramos –me dijo Moreen al oído.
- Bueno a mi no me mires, yo no te adoro, no soy idólatra de nadie.
- Jajaja hay Daniel.
- Como que coincido con Sinthia, a éste no le han dado buen servicio, ya desde varios días –y Moreen se volteó buscando mi mirada.
- Jaja en eso compartimos circunstancias no amiguita? –Daniel abrazó a Moreen por los hombros.
- Jaaa, no te compares que lo mío es diferente –Moreen quitó el brazo de Daniel, jalando su mano hacia un extremo.
- Bueno, bueno, chicos los estimo, pero cuando se sacan sus trapitos al aire, realmente lucen como unos chiquillos de colegio –Mauricio de la nada se había puesto serio.
- Mauricio, no les hagas caso, tu sabes cómo es; pero creo que es cierto lo que dice Daniel, sería mejor que nos reunamos.
- Bueno, si eso les parece mejor, por mi bacán, vienen a mi casa para almorzar y conversamos.
- Ya perfecto Mou, ¿ya ves que es mejor?, yo lo decía también porque quiero ver a tu hermana Claudia que está maaaaaass rica que un melón –de pronto Daniel olvidó toda queja y empezó a adular a Moreen.
- Ya lo sabía, por una pendejada tenía que ser tu petición de la reunión –miré sorprendida a Mauricio mientras terminaba de decir eso, pues él no era de usar términos como “puto”, “pendejo” o sus derivados.
- Jajaja Mauricio, te felicito, se te está saliendo el hombre, por fin –Daniel miró con ojos de orgullo a su amigo.
- Estooos chicos, bueno entonces yaaa de una buena vez, confirmado a las 3 en la casa de Moreen mañana, está bien? –estábamos ya en el paradero para que cada uno tomase su carro de regreso a casa.
- Está bien, bueno yo los dejo, tengo que estudiar para los exámenes, los veo mañana chicooos ¡¡¡ -Mou se retiró inmediatamente del grupo, sin que nos diéramos casi cuenta.
- Esta loca se va, así no más no? –en son de queja Daniel volvió a irrumpir.
- Jaja, si pues, esa loca que te volvió loco a ti también –arremetí con su aparente escudo emocional.
- Ahhh, naaa ya no siento nada por ella, simplemente que cada vez me voy dando cuenta de lo infantil que es –lo decía mirando los carros, como quien busca su línea de regreso, aunque por lo pronto no era ese su objetivo, más que su evasión.
- Infantil, somos todos Daniel, unos más que otros; Moreen será loca, pero siempre te fue honesta, al menos sabes que no te mintió y te dijo en tu cara que quería tirarse a otro –le lancé su verdad inerte, y él por fin tomó una expresión más abierta en ausencia de Mou.
- Hay amiga, pero de qué me sirve su honestidad, si es para decirme que se quiere tirar a otro pues, no te pases.
- Bueno Daniel, en cierta forma Sinthia tiene razón, porque las otras chicas, que hacen?, te dicen: “Sí, te amo”, te publicitan fidelidad y terminan haciendo exactamente lo contrario.
- Miren, de verdad preferiría no hablar del tema, ya en otro momento si?, tuve un día muy pesado.
- Bueno, me quito.
- Sí, yo también, vamos Mauricio que ahí viene nuestro carro.
Nuestra conversación con Daniel se había quedado tensa, y lo que antes parecía un prometedor viaje de amigos, ahora empezaba a desdibujarse. Daniel aun sentía cierto rencor hacia Moreen, no le había perdonado que le dijera sin más ni más, que quería acostarse con otro hombre, era demasiado para la hombría de Daniel; no por tanto se había quedado sin enamorada por regular tiempo. Así que cuando Moreen le restregó en la cara su habitual sinceridad respecto a su vida sexual, Daniel no supo qué hacer, y su desconcierto frente a esto terminó haciéndolo enmudecer, no le dijo nada a Moreen imaginando que recapacitaría y le diría que todo habría sido una broma o una prueba, como creía que usualmente hacían las chicas. Mas para su soñadora esperanza, esto no fue así, pues Moreen le exigió que fuera sincero respecto al tema y que si le había molestada que se lo dijese. Daniel no soportó más la frescura de Moreen y le echó en cara todas sus atenciones, y por sobre todo el tiempo que le dedicó a su incipiente relación, le echó la culpa a ella, a todas las mujeres por haberlo hecho sentir miserable los últimos cinco malos años de su vida; la odió mil veces desde las entrañas, y se desconectó por una semana de nosotros, hasta que un sábado me llamó llorando contándome lo que había sucedido. Al cabo de unos días lo vimos totalmente diferente, y con Moreen particularmente, volvió a ser el mismo, excepto que sus bromas hacia ella se transformaron a ser más pesadas e incomodaban regularmente al grupo.
Nuestro viaje ya había sido planificado un mes antes, y los más entusiastas eran Daniel y Moreen; sin embargo, ahora todo era distinto, ellos ya no eran una pareja, y Daniel ignoraba quien era el tipo con el que se había acostado Moreen. Pues detalle conveniente y parte de la treta de Mou, era que en realidad cuando le preguntó a Daniel si podía levantarse otro chico, ella ya lo había hecho suyo días antes. Quería tan solo ser honesta, de cierta forma confesarle que no podía llevar una relación monógama por mucho tiempo, después de todo Daniel la había conocido así desde el principio.
Coincidentemente el otro tipo, se llamaba Daniel también y en realidad no llegaba ni siquiera a ser amante de Mou. Era amigo de las dos, más amigo mío que de Moreen, yo lo conocía de una fiesta, a partir de donde empezamos a salir y nos volvimos amigos amantes. Cierto día salimos los tres y Mou se quedó maravillada con las estupideces de Daniel, pues los dos tenían en común la afición por las fiestas. Salimos a tomar ese día, nos metimos a un karaoke-bar y estuvimos tomando alrededor de tres horas, lo que por cierto no había estado planeado. Un vaso, otro vaso, más y más nos empilamos, y quisimos ir a bailar. Los tres estábamos de acuerdo y a mí me dejó de importar el permiso de mi hermano (ése era el alcohol decidiendo por mí), caminamos un poco y llegamos a la discoteca. Cuando entramos estaba repleta, llena de humo; se notaba que la fiesta estaba empezando a llegar a su clímax más alto, así que nos embullimos en la multitud hasta llegar al centro frente al escenario, nos hicimos espacio y empezamos a bailar eufóricamente. Toda persona que nos haya visto tal día, probablemente pensara que estuviésemos drogados, pues realmente lo parecíamos. Daniel se fue acercando a mí durante las canciones de reggaetón, sentirlo tan cerca no era nada nuevo, en realidad era una costumbre de los dos bailar así, tocarnos así tan posesivamente, y el alcohol aportó también. Noté que Mou quería levantárselo esa noche y le propuse a Daniel que la besara. Él se acercó más a ella y comenzaron bailar acompasados, tocándose, hasta que ella lo besó de un impulso desenfrenadamente, así como era Mou misma.
Los observé y decidí dejarlos disfrutar su beso, me fui al baño por un rato; allí dentro me sentí mal por mi otro amigo Daniel, por el Daniel que sí era mi amigo, con el que habíamos compartido muchos almuerzos y conversaciones, mas no por el Daniel arrebatado con el que había intimado un par de veces. Mou la estaba gozando, sonreí a lo lejos mientras los veía bailar muy pegados, tan excitados, y cambié de parecer; me acerqué a ellos y les propuse irnos a la casa de Mou.
Ellos me abrazaron, y nos fuimos uno detrás del otro, hacia la casa de mi amiga. Para cuando llegamos aun seguíamos ebrios, y Daniel y Mou seguían besándose, por un momento sentí celos, pues el amante era mío para empezar, y en ese momento mi amiga se lo estaba tranzando, ¿que podía hacer yo?, ¿seguir mirándolos?, ¿irme?, no por supuesto que no.
Llamé a Mou, la jale del brazo del sillón donde estaba recostada con Daniel, la besé y le dije que si quería tirárselo, tenía que pedirme algún permiso. Al cabo que dije semejante atrocidad, los tres empezamos a reírnos, y Daniel me jalo por la cintura hacia donde estaba él en el sillón, me abrazó y me dijo: “pero mi amor, si yo solo te estoy obedeciendo”, y acto seguido volvimos a matarnos de la risa. Daniel me recostó hacia un lado, me empezó a besar y olvidé todo lo demás…lo demás que ocurrió esa noche cambió todo para los tres. Moreen dejó a mi amigo Daniel, yo dejé de ver a Daniel el amante de esa noche, sin embargo Mou y yo empezamos a salir aun más.
Mauricio estaba al tanto de toda la historieta, y el único que lo ignoraba era Daniel, como podíamos decirle algo así?, no, no se lo diríamos, lo prometimos secretamente…pero podría durar este pacto también para el transcurso de nuestro viaje?...
- Pero por supuesto que sí, ya te he dicho que voy a ir de todas maneras asi me coma el diablo vivo con su trinche jajaja –comenzamos a reírnos mientras caminábamos.
- Ah entonces ahora tienen que juntar todos sus billetes ok? –Moreen se puso seria.
- Ah mira la señorita de los planes, se nos puso seria.
- No empieces Daniel
- Ya chicos no empiecen de nuevo –Mauricio trató de calmarlos
- La verdad que no me explico que se traen Uds. –en realidad todos sabíamos cual era la razón de sus constantes roces.
- En fin, vamos a viajar y la vamos a pasar rebomba.
- Con tal que la rebomba no nos salga tan cara como la señorita jajaja
- Y sigues Daniel?
- Ya Daniel deja de molestarla, otro día la batimos –me turbaron a mi misma sus bromas así que me hice su cómplice para hacerlo callar.
- Bueno, bueno, mañana en la tarde en el msn nos ponemos de acuerdo con todo, ya que mañana recién me llega el presupuesto de todo el viaje y los detalles, ok?.
- Ok, así quedamos entonces
- ¿Por el msn?, ¿que acaso no podríamos reunirnos?, me parece una completa tontería de niños esa manía de Uds. de estar todo el día metidos en el msn.
- Bueno Daniel no sé tú, pero para nosotros no es muy útil –Mauricio como siempre lo abordó aportando la opinión objetiva.
- Hayyyy, yaaa, bien que es para estar chateando todo el día
- Daniel tú y tus quejas, que es lo que te pasa hoy? –me estaba llenando de molestia sus consecutivas quejas- es que acaso no te pusieron al día hoy?.
- Uyyyyyyy, eso sí que dolió, auch…auch Daniel –Moreen celebró mi comentario y me abrazó por la cintura.
- Jajaja, ok Sinthia, no te respondo porque sabes que si hablo pierdes –me miró con una sonrisa fingida pero terminó acercando su mano por mi cien, en signo de fraternidad-
- Uyy Sinthia, jaja –Mauricio abrió sus grandes ojos cafés con una amplia sonrisa para celebrar lo que Daniel acababa de decirme.
- Ahh, que ahora yo soy el punto?, ok, ok, todo porque me adoran, yo lo sé
- Si amiga, te adoramos –me dijo Moreen al oído.
- Bueno a mi no me mires, yo no te adoro, no soy idólatra de nadie.
- Jajaja hay Daniel.
- Como que coincido con Sinthia, a éste no le han dado buen servicio, ya desde varios días –y Moreen se volteó buscando mi mirada.
- Jaja en eso compartimos circunstancias no amiguita? –Daniel abrazó a Moreen por los hombros.
- Jaaa, no te compares que lo mío es diferente –Moreen quitó el brazo de Daniel, jalando su mano hacia un extremo.
- Bueno, bueno, chicos los estimo, pero cuando se sacan sus trapitos al aire, realmente lucen como unos chiquillos de colegio –Mauricio de la nada se había puesto serio.
- Mauricio, no les hagas caso, tu sabes cómo es; pero creo que es cierto lo que dice Daniel, sería mejor que nos reunamos.
- Bueno, si eso les parece mejor, por mi bacán, vienen a mi casa para almorzar y conversamos.
- Ya perfecto Mou, ¿ya ves que es mejor?, yo lo decía también porque quiero ver a tu hermana Claudia que está maaaaaass rica que un melón –de pronto Daniel olvidó toda queja y empezó a adular a Moreen.
- Ya lo sabía, por una pendejada tenía que ser tu petición de la reunión –miré sorprendida a Mauricio mientras terminaba de decir eso, pues él no era de usar términos como “puto”, “pendejo” o sus derivados.
- Jajaja Mauricio, te felicito, se te está saliendo el hombre, por fin –Daniel miró con ojos de orgullo a su amigo.
- Estooos chicos, bueno entonces yaaa de una buena vez, confirmado a las 3 en la casa de Moreen mañana, está bien? –estábamos ya en el paradero para que cada uno tomase su carro de regreso a casa.
- Está bien, bueno yo los dejo, tengo que estudiar para los exámenes, los veo mañana chicooos ¡¡¡ -Mou se retiró inmediatamente del grupo, sin que nos diéramos casi cuenta.
- Esta loca se va, así no más no? –en son de queja Daniel volvió a irrumpir.
- Jaja, si pues, esa loca que te volvió loco a ti también –arremetí con su aparente escudo emocional.
- Ahhh, naaa ya no siento nada por ella, simplemente que cada vez me voy dando cuenta de lo infantil que es –lo decía mirando los carros, como quien busca su línea de regreso, aunque por lo pronto no era ese su objetivo, más que su evasión.
- Infantil, somos todos Daniel, unos más que otros; Moreen será loca, pero siempre te fue honesta, al menos sabes que no te mintió y te dijo en tu cara que quería tirarse a otro –le lancé su verdad inerte, y él por fin tomó una expresión más abierta en ausencia de Mou.
- Hay amiga, pero de qué me sirve su honestidad, si es para decirme que se quiere tirar a otro pues, no te pases.
- Bueno Daniel, en cierta forma Sinthia tiene razón, porque las otras chicas, que hacen?, te dicen: “Sí, te amo”, te publicitan fidelidad y terminan haciendo exactamente lo contrario.
- Miren, de verdad preferiría no hablar del tema, ya en otro momento si?, tuve un día muy pesado.
- Bueno, me quito.
- Sí, yo también, vamos Mauricio que ahí viene nuestro carro.
Nuestra conversación con Daniel se había quedado tensa, y lo que antes parecía un prometedor viaje de amigos, ahora empezaba a desdibujarse. Daniel aun sentía cierto rencor hacia Moreen, no le había perdonado que le dijera sin más ni más, que quería acostarse con otro hombre, era demasiado para la hombría de Daniel; no por tanto se había quedado sin enamorada por regular tiempo. Así que cuando Moreen le restregó en la cara su habitual sinceridad respecto a su vida sexual, Daniel no supo qué hacer, y su desconcierto frente a esto terminó haciéndolo enmudecer, no le dijo nada a Moreen imaginando que recapacitaría y le diría que todo habría sido una broma o una prueba, como creía que usualmente hacían las chicas. Mas para su soñadora esperanza, esto no fue así, pues Moreen le exigió que fuera sincero respecto al tema y que si le había molestada que se lo dijese. Daniel no soportó más la frescura de Moreen y le echó en cara todas sus atenciones, y por sobre todo el tiempo que le dedicó a su incipiente relación, le echó la culpa a ella, a todas las mujeres por haberlo hecho sentir miserable los últimos cinco malos años de su vida; la odió mil veces desde las entrañas, y se desconectó por una semana de nosotros, hasta que un sábado me llamó llorando contándome lo que había sucedido. Al cabo de unos días lo vimos totalmente diferente, y con Moreen particularmente, volvió a ser el mismo, excepto que sus bromas hacia ella se transformaron a ser más pesadas e incomodaban regularmente al grupo.
Nuestro viaje ya había sido planificado un mes antes, y los más entusiastas eran Daniel y Moreen; sin embargo, ahora todo era distinto, ellos ya no eran una pareja, y Daniel ignoraba quien era el tipo con el que se había acostado Moreen. Pues detalle conveniente y parte de la treta de Mou, era que en realidad cuando le preguntó a Daniel si podía levantarse otro chico, ella ya lo había hecho suyo días antes. Quería tan solo ser honesta, de cierta forma confesarle que no podía llevar una relación monógama por mucho tiempo, después de todo Daniel la había conocido así desde el principio.
Coincidentemente el otro tipo, se llamaba Daniel también y en realidad no llegaba ni siquiera a ser amante de Mou. Era amigo de las dos, más amigo mío que de Moreen, yo lo conocía de una fiesta, a partir de donde empezamos a salir y nos volvimos amigos amantes. Cierto día salimos los tres y Mou se quedó maravillada con las estupideces de Daniel, pues los dos tenían en común la afición por las fiestas. Salimos a tomar ese día, nos metimos a un karaoke-bar y estuvimos tomando alrededor de tres horas, lo que por cierto no había estado planeado. Un vaso, otro vaso, más y más nos empilamos, y quisimos ir a bailar. Los tres estábamos de acuerdo y a mí me dejó de importar el permiso de mi hermano (ése era el alcohol decidiendo por mí), caminamos un poco y llegamos a la discoteca. Cuando entramos estaba repleta, llena de humo; se notaba que la fiesta estaba empezando a llegar a su clímax más alto, así que nos embullimos en la multitud hasta llegar al centro frente al escenario, nos hicimos espacio y empezamos a bailar eufóricamente. Toda persona que nos haya visto tal día, probablemente pensara que estuviésemos drogados, pues realmente lo parecíamos. Daniel se fue acercando a mí durante las canciones de reggaetón, sentirlo tan cerca no era nada nuevo, en realidad era una costumbre de los dos bailar así, tocarnos así tan posesivamente, y el alcohol aportó también. Noté que Mou quería levantárselo esa noche y le propuse a Daniel que la besara. Él se acercó más a ella y comenzaron bailar acompasados, tocándose, hasta que ella lo besó de un impulso desenfrenadamente, así como era Mou misma.
Los observé y decidí dejarlos disfrutar su beso, me fui al baño por un rato; allí dentro me sentí mal por mi otro amigo Daniel, por el Daniel que sí era mi amigo, con el que habíamos compartido muchos almuerzos y conversaciones, mas no por el Daniel arrebatado con el que había intimado un par de veces. Mou la estaba gozando, sonreí a lo lejos mientras los veía bailar muy pegados, tan excitados, y cambié de parecer; me acerqué a ellos y les propuse irnos a la casa de Mou.
Ellos me abrazaron, y nos fuimos uno detrás del otro, hacia la casa de mi amiga. Para cuando llegamos aun seguíamos ebrios, y Daniel y Mou seguían besándose, por un momento sentí celos, pues el amante era mío para empezar, y en ese momento mi amiga se lo estaba tranzando, ¿que podía hacer yo?, ¿seguir mirándolos?, ¿irme?, no por supuesto que no.
Llamé a Mou, la jale del brazo del sillón donde estaba recostada con Daniel, la besé y le dije que si quería tirárselo, tenía que pedirme algún permiso. Al cabo que dije semejante atrocidad, los tres empezamos a reírnos, y Daniel me jalo por la cintura hacia donde estaba él en el sillón, me abrazó y me dijo: “pero mi amor, si yo solo te estoy obedeciendo”, y acto seguido volvimos a matarnos de la risa. Daniel me recostó hacia un lado, me empezó a besar y olvidé todo lo demás…lo demás que ocurrió esa noche cambió todo para los tres. Moreen dejó a mi amigo Daniel, yo dejé de ver a Daniel el amante de esa noche, sin embargo Mou y yo empezamos a salir aun más.
Mauricio estaba al tanto de toda la historieta, y el único que lo ignoraba era Daniel, como podíamos decirle algo así?, no, no se lo diríamos, lo prometimos secretamente…pero podría durar este pacto también para el transcurso de nuestro viaje?...


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