C22
6:38 p.m. Edit This 0 Comments »Las gotas a torrente repicaban el cielo raso, las hojas, los juncos; a un son, con un tono; juntos en una desorganizada tocada de tambores, y una más y uno menos, otro más y una luz al viento se deslizaba por los pasillos, y en unos segundos del susurro a la barahúnda, más sonido, mas chillidos, de trac en trac, al traqueteo de los vientos; así surcándose por la garganta y nuestras sienes en un tamborileo con un toque crujiente, en forma a filo, como los hilos sin principio ni pabilo, se deslizaban a los cuerpos inertes, incrustándose como agujas de un blandido acero, con más furia, con el viento enfurecido peinando los cabellos de los que rondan distraídamente despiertos por los robles; por los pasos hacia el borde, hacia al fondo del bosque en los sentidos a cristales con un son afrikaans, con cada ves más velocidad; pero a tiempo con su ritmo y un suspiro de mañana junto con la respiración del alba al pestañear, tan tranquilo el líquido, deslizándose como leche en la boca de la hija del granjero, tan dulce y suavemente, tan sin tropiezos la lluvia nos venía a visitar una mañana…
(Picture by Ivo Dutra)


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