Paso de largo

5:34 p.m. Edit This 0 Comments »

Esta estancia aun contempla, mis letras borrosas
Como en aquellos días, tus huellas
Sabes..
Existen algunas verdades odiosas
Que aun destila mi boca
Cuando tú no me miras
“Me he perdido, ¿donde te has ido?”
Sabes…
Me he leído cuanto libro, tú has dicho
Y he madrugado inventando una charla
Plausible sin ningún entredicho
Mas de tu boca he oído:
“Ya no podremos, ser amigos”

Es una instancia ideal eso de ser amigos
Ya no somos unos niños
Sabes…
Me muerdo la lengua y me escondo las manos
Como la gente de fuera
Que camina y pretende, que finge y pasa de largo
Sabes algo…
Mejor olvida lo que he descrito

C8

4:41 p.m. Edit This 0 Comments »
- Nos vamos entonces? –pregunté mientras conversábamos al salir de las clases.
- Pero por supuesto que sí, ya te he dicho que voy a ir de todas maneras asi me coma el diablo vivo con su trinche jajaja –comenzamos a reírnos mientras caminábamos.
- Ah entonces ahora tienen que juntar todos sus billetes ok? –Moreen se puso seria.
- Ah mira la señorita de los planes, se nos puso seria.
- No empieces Daniel
- Ya chicos no empiecen de nuevo –Mauricio trató de calmarlos
- La verdad que no me explico que se traen Uds. –en realidad todos sabíamos cual era la razón de sus constantes roces.
- En fin, vamos a viajar y la vamos a pasar rebomba.
- Con tal que la rebomba no nos salga tan cara como la señorita jajaja
- Y sigues Daniel?
- Ya Daniel deja de molestarla, otro día la batimos –me turbaron a mi misma sus bromas así que me hice su cómplice para hacerlo callar.
- Bueno, bueno, mañana en la tarde en el msn nos ponemos de acuerdo con todo, ya que mañana recién me llega el presupuesto de todo el viaje y los detalles, ok?.
- Ok, así quedamos entonces
- ¿Por el msn?, ¿que acaso no podríamos reunirnos?, me parece una completa tontería de niños esa manía de Uds. de estar todo el día metidos en el msn.
- Bueno Daniel no sé tú, pero para nosotros no es muy útil –Mauricio como siempre lo abordó aportando la opinión objetiva.
- Hayyyy, yaaa, bien que es para estar chateando todo el día
- Daniel tú y tus quejas, que es lo que te pasa hoy? –me estaba llenando de molestia sus consecutivas quejas- es que acaso no te pusieron al día hoy?.
- Uyyyyyyy, eso sí que dolió, auch…auch Daniel –Moreen celebró mi comentario y me abrazó por la cintura.
- Jajaja, ok Sinthia, no te respondo porque sabes que si hablo pierdes –me miró con una sonrisa fingida pero terminó acercando su mano por mi cien, en signo de fraternidad-
- Uyy Sinthia, jaja –Mauricio abrió sus grandes ojos cafés con una amplia sonrisa para celebrar lo que Daniel acababa de decirme.
- Ahh, que ahora yo soy el punto?, ok, ok, todo porque me adoran, yo lo sé
- Si amiga, te adoramos –me dijo Moreen al oído.
- Bueno a mi no me mires, yo no te adoro, no soy idólatra de nadie.
- Jajaja hay Daniel.
- Como que coincido con Sinthia, a éste no le han dado buen servicio, ya desde varios días –y Moreen se volteó buscando mi mirada.
- Jaja en eso compartimos circunstancias no amiguita? –Daniel abrazó a Moreen por los hombros.
- Jaaa, no te compares que lo mío es diferente –Moreen quitó el brazo de Daniel, jalando su mano hacia un extremo.
- Bueno, bueno, chicos los estimo, pero cuando se sacan sus trapitos al aire, realmente lucen como unos chiquillos de colegio –Mauricio de la nada se había puesto serio.
- Mauricio, no les hagas caso, tu sabes cómo es; pero creo que es cierto lo que dice Daniel, sería mejor que nos reunamos.
- Bueno, si eso les parece mejor, por mi bacán, vienen a mi casa para almorzar y conversamos.
- Ya perfecto Mou, ¿ya ves que es mejor?, yo lo decía también porque quiero ver a tu hermana Claudia que está maaaaaass rica que un melón –de pronto Daniel olvidó toda queja y empezó a adular a Moreen.
- Ya lo sabía, por una pendejada tenía que ser tu petición de la reunión –miré sorprendida a Mauricio mientras terminaba de decir eso, pues él no era de usar términos como “puto”, “pendejo” o sus derivados.
- Jajaja Mauricio, te felicito, se te está saliendo el hombre, por fin –Daniel miró con ojos de orgullo a su amigo.
- Estooos chicos, bueno entonces yaaa de una buena vez, confirmado a las 3 en la casa de Moreen mañana, está bien? –estábamos ya en el paradero para que cada uno tomase su carro de regreso a casa.
- Está bien, bueno yo los dejo, tengo que estudiar para los exámenes, los veo mañana chicooos ¡¡¡ -Mou se retiró inmediatamente del grupo, sin que nos diéramos casi cuenta.
- Esta loca se va, así no más no? –en son de queja Daniel volvió a irrumpir.
- Jaja, si pues, esa loca que te volvió loco a ti también –arremetí con su aparente escudo emocional.
- Ahhh, naaa ya no siento nada por ella, simplemente que cada vez me voy dando cuenta de lo infantil que es –lo decía mirando los carros, como quien busca su línea de regreso, aunque por lo pronto no era ese su objetivo, más que su evasión.
- Infantil, somos todos Daniel, unos más que otros; Moreen será loca, pero siempre te fue honesta, al menos sabes que no te mintió y te dijo en tu cara que quería tirarse a otro –le lancé su verdad inerte, y él por fin tomó una expresión más abierta en ausencia de Mou.
- Hay amiga, pero de qué me sirve su honestidad, si es para decirme que se quiere tirar a otro pues, no te pases.
- Bueno Daniel, en cierta forma Sinthia tiene razón, porque las otras chicas, que hacen?, te dicen: “Sí, te amo”, te publicitan fidelidad y terminan haciendo exactamente lo contrario.
- Miren, de verdad preferiría no hablar del tema, ya en otro momento si?, tuve un día muy pesado.
- Bueno, me quito.
- Sí, yo también, vamos Mauricio que ahí viene nuestro carro.
Nuestra conversación con Daniel se había quedado tensa, y lo que antes parecía un prometedor viaje de amigos, ahora empezaba a desdibujarse. Daniel aun sentía cierto rencor hacia Moreen, no le había perdonado que le dijera sin más ni más, que quería acostarse con otro hombre, era demasiado para la hombría de Daniel; no por tanto se había quedado sin enamorada por regular tiempo. Así que cuando Moreen le restregó en la cara su habitual sinceridad respecto a su vida sexual, Daniel no supo qué hacer, y su desconcierto frente a esto terminó haciéndolo enmudecer, no le dijo nada a Moreen imaginando que recapacitaría y le diría que todo habría sido una broma o una prueba, como creía que usualmente hacían las chicas. Mas para su soñadora esperanza, esto no fue así, pues Moreen le exigió que fuera sincero respecto al tema y que si le había molestada que se lo dijese. Daniel no soportó más la frescura de Moreen y le echó en cara todas sus atenciones, y por sobre todo el tiempo que le dedicó a su incipiente relación, le echó la culpa a ella, a todas las mujeres por haberlo hecho sentir miserable los últimos cinco malos años de su vida; la odió mil veces desde las entrañas, y se desconectó por una semana de nosotros, hasta que un sábado me llamó llorando contándome lo que había sucedido. Al cabo de unos días lo vimos totalmente diferente, y con Moreen particularmente, volvió a ser el mismo, excepto que sus bromas hacia ella se transformaron a ser más pesadas e incomodaban regularmente al grupo.
Nuestro viaje ya había sido planificado un mes antes, y los más entusiastas eran Daniel y Moreen; sin embargo, ahora todo era distinto, ellos ya no eran una pareja, y Daniel ignoraba quien era el tipo con el que se había acostado Moreen. Pues detalle conveniente y parte de la treta de Mou, era que en realidad cuando le preguntó a Daniel si podía levantarse otro chico, ella ya lo había hecho suyo días antes. Quería tan solo ser honesta, de cierta forma confesarle que no podía llevar una relación monógama por mucho tiempo, después de todo Daniel la había conocido así desde el principio.
Coincidentemente el otro tipo, se llamaba Daniel también y en realidad no llegaba ni siquiera a ser amante de Mou. Era amigo de las dos, más amigo mío que de Moreen, yo lo conocía de una fiesta, a partir de donde empezamos a salir y nos volvimos amigos amantes. Cierto día salimos los tres y Mou se quedó maravillada con las estupideces de Daniel, pues los dos tenían en común la afición por las fiestas. Salimos a tomar ese día, nos metimos a un karaoke-bar y estuvimos tomando alrededor de tres horas, lo que por cierto no había estado planeado. Un vaso, otro vaso, más y más nos empilamos, y quisimos ir a bailar. Los tres estábamos de acuerdo y a mí me dejó de importar el permiso de mi hermano (ése era el alcohol decidiendo por mí), caminamos un poco y llegamos a la discoteca. Cuando entramos estaba repleta, llena de humo; se notaba que la fiesta estaba empezando a llegar a su clímax más alto, así que nos embullimos en la multitud hasta llegar al centro frente al escenario, nos hicimos espacio y empezamos a bailar eufóricamente. Toda persona que nos haya visto tal día, probablemente pensara que estuviésemos drogados, pues realmente lo parecíamos. Daniel se fue acercando a mí durante las canciones de reggaetón, sentirlo tan cerca no era nada nuevo, en realidad era una costumbre de los dos bailar así, tocarnos así tan posesivamente, y el alcohol aportó también. Noté que Mou quería levantárselo esa noche y le propuse a Daniel que la besara. Él se acercó más a ella y comenzaron bailar acompasados, tocándose, hasta que ella lo besó de un impulso desenfrenadamente, así como era Mou misma.
Los observé y decidí dejarlos disfrutar su beso, me fui al baño por un rato; allí dentro me sentí mal por mi otro amigo Daniel, por el Daniel que sí era mi amigo, con el que habíamos compartido muchos almuerzos y conversaciones, mas no por el Daniel arrebatado con el que había intimado un par de veces. Mou la estaba gozando, sonreí a lo lejos mientras los veía bailar muy pegados, tan excitados, y cambié de parecer; me acerqué a ellos y les propuse irnos a la casa de Mou.
Ellos me abrazaron, y nos fuimos uno detrás del otro, hacia la casa de mi amiga. Para cuando llegamos aun seguíamos ebrios, y Daniel y Mou seguían besándose, por un momento sentí celos, pues el amante era mío para empezar, y en ese momento mi amiga se lo estaba tranzando, ¿que podía hacer yo?, ¿seguir mirándolos?, ¿irme?, no por supuesto que no.
Llamé a Mou, la jale del brazo del sillón donde estaba recostada con Daniel, la besé y le dije que si quería tirárselo, tenía que pedirme algún permiso. Al cabo que dije semejante atrocidad, los tres empezamos a reírnos, y Daniel me jalo por la cintura hacia donde estaba él en el sillón, me abrazó y me dijo: “pero mi amor, si yo solo te estoy obedeciendo”, y acto seguido volvimos a matarnos de la risa. Daniel me recostó hacia un lado, me empezó a besar y olvidé todo lo demás…lo demás que ocurrió esa noche cambió todo para los tres. Moreen dejó a mi amigo Daniel, yo dejé de ver a Daniel el amante de esa noche, sin embargo Mou y yo empezamos a salir aun más.
Mauricio estaba al tanto de toda la historieta, y el único que lo ignoraba era Daniel, como podíamos decirle algo así?, no, no se lo diríamos, lo prometimos secretamente…pero podría durar este pacto también para el transcurso de nuestro viaje?...

C7

11:37 p.m. Edit This 0 Comments »
Me gustas, de una forma tan sencilla que ni siquiera alcanza a ser un anhelo, pienso en ti ciertas partes del día como en una fila de cuadros de imagen del único día que te recuerdo, poca luz, mucha música, harto barullo y harta, harta gente a nuestro alrededor, bailamos un poco, nos encontramos en algún punto de ese baile, y otro cierto punto también olvidamos ese baile, tal vez por la música un poco por el alcohol, y aunque eso poco importe; aun lo sigo recordando.
Un poco más tarde, estuve llamando, timbrando, llamando una y otra vez a mi pareja (al menos ese día lo éramos), y coincidentemente me repitió las palabras que yo le había procurado advertir hace mucho tiempo atrás: “presiento, y aunque no fuese así yo soy consciente de que tal como lo dijiste, la fidelidad es el premio a la confianza y resultado de la coherencia de uno, solo quería repetirlo”, de pronto tuve la certeza que desde ese día, ninguno de los dos había sido completamente honesto hasta ese momento; estábamos ante una reflexión mal fraseada, que en metáfora nos estaba encarando con nuestra verdad más temida; lo intuí, lo deduje placenteramente para mí y simplemente preferí pensar que tal vez yo fuese otra persona ese día, tan solo ese día. Así mismo también, como te lo dije a ti; casi sin pensarlo conscientemente.
Me gustas de alguna forma, que me hace sentir vergüenza por sentirme así, por tenerlo tan claro y a la vez poco probable; y así también porque hasta me parece entretenido por sobre lo que parece.
La vida es un deporte lo decía mi madre, y ¿qué crees que pase si uno es competitivo? le hubiese preguntado, pues nada; solo pasarla bien, me hubiese dicho probablemente, creo que desde ahí nace mucha de mi manera de vivir… qué más puedo decir: me gustas… sabes que me refiero a ti verdad?; tan solo necesitaba escribirlo para sacarlo de mi sistema.

C6

11:11 a.m. Edit This 0 Comments »
Había terminado de tipear mi informe de psicopatología, y me regresó esa angustia que me subía desde la garganta y se iba llenando de flema, para luego irse complicando con el nudo emocional que le había agregado sin querer. De por sí el flema era a causa de los últimos rastros de la gripe que me iba dejando, mas el nudo se debía a razones emocionales, y digo emocionales pues la emoción es pasajera, y tenía la sensación de que esto no era más que una sensación fugaz que no tendría mayor complicación. No calculé por supuesto que esto no se daría así.
Estuve divagando y haciendo zapping como suelo hacer cuando termino los deberes (o para ser más sinceros, en realidad casi todo el tiempo), y mientras revisaba y trataba de interpretarle nuevos rumbos a los mensajes pasados del chico indiferente de la cato, entró el chico tranquilo del icpna, al que días atrás le había enviado un mensaje subversivo para nuestra casi llamada amistad.
Me inquieté, pues después de todo aun existía la tensión de no habernos dicho ni “ah”, y mucho menos “hola”; estaba en línea y como lo usual tenía el mismo Nick cursi que mas sonaba a canción, lo cual tenía lógica viniendo de él, ya que él vivía vociferando que cantaba y que sabía de música rock, lo cual nunca puse a prueba pues me causaba cierto malestar tener que explayar un tema tal con alguien que al parecer quisiese banderearse, lucirse, y explicar todo lo que sabe al respecto. Más aun así, yo iba escribiendo y conversando con los otros amigos en línea e incluso hablando del chico del icpna, a quien le atribuía pocos valores fijos y muchas malas intenciones de las cuales nunca estuve segura, aunque iba en contra del concepto general de “chico tranquilo” que se suponía que era. Quería un tanto descargar mi rabieta, mi berrinche, mi cólera congelada en el tiempo; que me guardé desde el momento en el que me dijo: “no puedo decirte que estoy enamorado de ti, no puedo, simplemente no puedo”.
Por otra parte todos los contenidos de las conversaciones con los otros en la red del msn, estaban llenos de verdades parciales y de malas intenciones mías por difamar a una persona a la que en realidad quería, así como también quería destruirlo en una forma simbólica dentro de mí, sin embargo al intentarlo así todo iba al revés, pues su imagen retornaba mas pulcra de polvo y paja, más libre, más prometedora y afectiva.

- Y dime que es de tus chicos? –me preguntó con tino uno de mis amigos mas íntimos de la red, con esa ironía y sarcasmo que sabia había detrás de esa pregunta.
- Jaaa, nada pues, ya no ando en esas, ya me jubilé
- Jubilarte? Ya si.. y yo soy cura ya, ya pues hija cuéntame
- Bueno es casi toda la verdad (y digo solamente casi para que no te quejes)
- Jaja ah ok que considerada tu, pero en serio, ha pasado algo interesante en la telenovela de telesinthia?
- Ahh estamos graciosos hoy día
- Así hay que estar pues no, sino cual sentido tiene la vida
- Ah no, definitivamente al que le ha pasado algo, es a ti
- Bueno si, pero primero quiero saber sobre ti, ya que yo siempre hablo de mí, además tú ya sabes mi melodrama de pies a cabeza, en cambio yo me he perdido los últimos capítulos del tuyo.
- Jaaa, ah es que el director del canal decidió cortar algunas escenas porque dice que son muy fuertes pues tu sabes
- Jaja fácil, pero pásame las inéditas pues, tengo que estar al día.
- Jaja oye yaa
- Si ya..cuéntame de una vez hija
- Bueno, lo del “chico tranquilo” pues, ahí está en línea el muy sonso.
- Ah el mongo, y que dice ese, ya se reporto?
- Jaja no, no te conté que le mande un mensaje mandándolo por un tubo?
- No naa..como así que pasó?
- Nada pues, que luego del problema intimo que tuvimos tu sabes me terminé por cansar de sus continuas formas de decepcionarme que siempre encuentra, le dije de todo en ese mensaje.
- Ala que si, de todo? Como así de todo?
- Le dije que cuando estaba con él no sentía nada (manya ni en la cama, osea nada jaa), que estaba cansada de sus continuas disculpas cada vez que hacia algo mal.
- Asu le diste su chicote al “ritmoromantica” xD
- Jaja, bueno si, y es que tu sabes pues, ese tipo ya me tiene cansada, toda la vida es lo mismo, y bueno tu sabes que ahora solo somos amigos (claro dentro d las sabanas no tan amigos pero eso es solo un agregado especial de a veces)
- Without emotions?
- Jaaa no, sin sentimientos que es diferente.
- Ya claro, me imagino, pero porque le enviaste ese mensaje hija
- No lo sé sabes, simplemente tuve la necesidad volitiva de escribirle y decirle con todas sus letras que me llegaba al puto carajo (claro que lo escribí decentemente diciendo: me has decepcionado y toda una recatafila de términos adecuados y cultos, pero lo que en sí le quise decir fue que deje de seguir jodiendome siempre)
- Uhmm ya veo, pero que le dijiste en conclusión, que no querías verlo?
- No, no tanto así (creo), le dije que amigos no éramos y que me gustaría que fuésemos mas amigos pero más adelante, y amigos como se supone son los amigos, aunque no crea mucho en eso obvio, pero para florear se lo dije así.
- Ahhh jaa fácil que el chico ritmoromantica se lo cree, estará que se latiga la espalda a esta hora facilllll.
- Jaja, sería un chiste ah
- Ahh ahí si lo alucinas no?, todo arrodillado
- No naa tampoco tampoco, en serio me llega, porque casi me friega y encima quería seguir igual que antes.
- Así son los hombres pues hija..jajaja
- Jajaj oe que…tu eres hombre, por si no te habías dado cuenta
- Jaja lo sé, pero tú sabes lo femenino se me sale, jaja
- Por eso somos grandes amigas
- Como?
- Digo amigos…muy amigos
- Jaja, oie ya el chico tranquilo ya paso más de los tres meses de rigor, ya fue ya
- Si ya fue
- Además el no te rinde dos litros como el amigo de tu ex, jaja
- Jaja como? Jaja ahh verda no? Plop hasta tú te acuerdas mejor de eso que yo
- Para que veas que yo sigo con mi memoria clara, la telenovela.
- Jaja no tan telenovela porque este mi Eduardo Capetillo que me tocó, le falta harto ahh xD

Y así continuamos burlándonos durante la madrugada con mi amigo, era casi un desahogo poder decir: ah ese sonso, a ese estúpido, a ese imbécil (termino que suena fuerte, pero que en ocasiones se me va con facilidad)…
No estaba siendo honesta del todo ni con mi amigo, ni conmigo misma; mis intenciones en realidad desde el fondo, sabía que eran otras.
Tenía tanta carga dentro, tantas frustraciones que pasé a lado de él, y que por cierto muchas de ellas él mismo me las provocó, como su “no puedo decirte que estoy enamorado de ti”. Y respecto a ese detalle, que me recorría la sangre de rabieta, me sentía así por un par de razones:
Para empezar yo no tuve la iniciativa de empezar una relación de pareja, donde habían comprometidos sentimientos y prometedoras formas de afecto en su propuesta. Segundo que luego de que él hizo que me subiera de nuevo en su barquito, no hubo ningún momento en el que le exigí una declaración de amor, o una relación de letrero de enamorados, o ni siquiera palabras de afecto; esos son detalles que nacen de cada uno, no se piden, no se rentan. Y así mismo yo no los exigí, mas aun así “él no podía decir que estaba enamorado de mi”, como si yo fuese un ente que lo persiguiese acechante y hostigante para que pudiese decir “estoy enamorado de ti”. Pues no, yo no le pedí nada, ni afecto, ni relación estable; tan solo su compañía sincera. Luego me encariñe, luego me ilusioné y para cuando eso sucedió, él llegó con su flamante frase “no puedo, simplemente no puedo”. Que absurdo me sonó, y más que absurdo me supo a excusa, una forma de zafar, de escapar.
Por supuesto no me iba a permitir mas angustia, y corte de fondo todo, corté su “dame un tiempo por favor”, que me había calado la cólera aun mayor.
Lo odiaba, quería agarrarlo a golpes y gritarle “yo tampoco puedo, tampoco puedo ser tu amiga”. Pero en el fondo yo no poseía sentimientos de rencor, es algo que simplemente no me dura, o no soy capaz de cumplir a cabalidad.
Fui dura, fui tajante y muy poco reflexiva respecto al tema, pero aun así lo hice, y ahora el chico tranquilo estaba en línea, y mi orgullo me impidió decirle algo. Me resigné cerré la laptop y continué pensando en él, y lo que al principio era tirria, encono desempacado; en ese instante pareciese que todo hubiese girado como el reloj tan rápido y aletargado para pintarlo sin culpa alguna, y eso era signo de que todo se había terminado.

C5

4:14 p.m. Edit This 0 Comments »
Al entrar, la sala lucía tan pulcra como la recordaba de la última vez que había estado allí; él sujetó la puerta para que yo pudiese entrar, para luego cerrarla; ingresé, me senté cómoda en el sillón y calculé lo que él me haría esa mañana; no era tan ingenioso con respecto a su rutina, e imaginé que no lo seria tampoco con sus aventuras. En realidad tenia sueño, me había levantado más temprano que nunca; exactamente 4 horas antes de lo usual en vacaciones; era un daño a mi rutina, pero la promesa de un buen sexo con este amante, hizo que obviara ese ciclo; después de todo ya se iban terminando las vacaciones y no tendría mucho tiempo después.
Él tenía el cabello castaño oscuro, casi azabache; la forma de su rostro era cuadrada y se enmarcaban mas en las malas fotografías que tenia; fotografías típicas de familia, donde salen todos formales con terno y vestido, sonriendo por cumplir. Me gustó su cabello, porque era ondeado y corto; pero más que su cabello era su mirada; la mirada que se me quedó clavada desde la primera vez que lo vi salir de su casa cuando fui con su amigo, que por esa época salía conmigo. Luciano era amigo de Robert, que a su vez también era bueno en la cama, aunque de muy poco criterio personal. Aquel día que lo conocí hace regular tiempo, fui con Luciano; su amigo, íbamos de la mano porque para Luciano toda señal de propiedad era lo más adecuado para sentirme suya. Tomarme de la mano, abrazarme, hacer que siempre diera señal de ser su pareja frente a otros; a veces me daba la impresión que pensara que en cualquier momento lo iba a dejar, y aunque eso no estuviese fuera de la realidad su miedo no nacía de mis actitudes, sino de él mismo. Después de dos meses, él se transformó en sapo como los otros y todo lo que pintó paradisiaco, pasó a mostrarse asqueroso ante mí. Fue un buen amante, tengo que darle ese crédito, él me penetró como antes no lo había hecho un chico hasta ese entonces, sin duda tenía mucha experiencia de mujeriego. Pero lo que más le agradecí, fue eso, el sexo y su amigo Robert.
El día que Robert salió a nuestro encuentro por primera vez, lucía recién bañado, bien arreglado y no llevaba los lentes que otras veces después lo observé usar con frecuencia. Tenía una mirada felina, y sus ojos pequeños hacían juego con esa disposición suya. Cuando lo vi, no lo reconocí, pues en la foto que lo había visto antes, no lucia así; fue entonces que me sorprendí, y lo adoré. Ese día había sido uno de los más angustiantes de ese año, me había roto las ilusiones horas antes a causa de una noticia respecto a una relación pasada, y luego en unas horas después mi compañero amante, Luciano, me estaba llevando de bandera, y yo solo deseaba en el fondo ducharme y dormir eternamente. Pero no, ese día me obligué a salir, tenía que hacerlo para no pensar, para no llorar, no al menos esa noche. Así que acompañé a Luciano, a su reunión; mas nada me pareció divertido. Ninguna de las conversaciones me atrajo, ninguno de los presentes me provocó agrado, excepto una de las chicas que lucía hermosa, y por supuesto Robert. Ese mismo día supe que Robert tenía enamorada y que al parecer era una relación seria de mucho tiempo, mas él se refería a ella en tono de molestia, detalle que sería constante en las conversaciones posteriores que tuve con él.
Luciano por otra parte solo me dejo un buen recuerdo sexual, pero solo eso; sabia meterlo y nada más. A la sexta vez que tuvimos sexo me comencé a aburrir y lo demás fue solo sexo mecánico.

Ahora estaba en la sala de Robert, por segunda y sabia que probaría de él un poco más esta vez.
Estaba cansada pero solo un poco; así que al sentarme en el sillón, en realidad me regué en él, me eché, pero con los pies en el piso, él se vino a sentar a lado de mis piernas y prendió la televisión de la sala; fue cambiando de canales tratando de mostrar que estaba concentrado en tal tarea, evadiendo mi mirada y mi escrutinio. Luego encontró un canal de películas y me mencionó el titulo de la película para preguntarme si quería que viésemos esa película, como si en realidad hubiese ido con tal propósito. Nos miramos, y él deseo lo mismo que yo y acercó sus manos tibias por debajo de mi polera, deslizándolas hasta mis senos por sobre el brasier, pegó su pecho en mis piernas y buscó mis senos con sus manos, me comenzó a tocar, masajeándome suavemente, nos miramos de nuevo y nos besamos de un impulso…
Me cargó con facilidad, besándome exquisitamente, y me fue manipulando la voluntad al igual que lo hacía Luciano, hasta dejarme sin ninguna objeción por luchar, me arranco el pantalón de una, y no le importó el frio ni la puerta abierta de su cuarto, me besó los pies, bajando despacito hasta mis piernas donde me fue mordiendo suave…

Harta

12:23 a.m. Edit This 0 Comments »


















Bajo la luz tenue de aquel, tu cuarto
Me sobrevino una certeza
Que a pocos minutos iba yo, a enloquecer
Sin desdoblar mi firmeza
Sin regodearme de su valer

Me lo digo, te lo dije
Me canso, me cansé…
Y ya ni sé tampoco, si algún clavo
De los que acostumbrabas a lanzar
Dolieran en verdad un tanto
O si tuvieron existencia alguna

Me harto, me harté de ti
Como de la forma de mi proceder contigo

C4

10:17 p.m. Edit This 0 Comments »
El silencio cayó como un rayo helado entre los dos, partiendo la confianza y complicidad habituales que nos teníamos, él había intentado besarme y ya nuestra amistad se había arrugado por el circunstancial de sus sentimientos. Estaba casi tácitamente explícito entre los dos la verdadera intención que nacía desde él, así como lo está en mucha parte de toda amistad; así mismo también debía yo pretender ignorar toda esa verdad entre los dos. Sin embargo su intento de besarme, rompió con la armonía tan prolija, que había estado resguardando los meses que pasaron sin que mencionásemos algo siquiera antes, sobre lo que había sucedido íntimamente. ¿Era acaso necesario?, pensé; pues con tan solo ignorar lo sucedido quedaría claro que no había más que decir o continuar al respecto, más que pretender una amistad taciturna y casi íntima por encima de lo evidente.

- Perdóname, por favor perdóname; me he pasado de la raya lo sé –lo dijo no tan convencido y con la tez casi pálida de la vergüenza.
- Está bien, está bien -estaba furiosa sin explicación lógica- ya fue…..ya fue.
Un silencio nos cortaba el pensamiento y la televisión era lo único que distraía nuestras intenciones de enfrentar el hecho con una riña.
- De verdad, discúlpame no debí…yo sé que no debí –la luz pálida de la sala reflejaba aun más su vergüenza- discúlpame.
- Te dije que ya fue –fui elevando mi rabia- ya...ya…dejemoslo ahí.
- No, es que yo sé que me he equivocado, yo tengo claro cuáles son mis circunstancias contigo –esta vez viró su cuerpo completamente hacia mí, para mirarme cara a cara- y sé que no puedo ponerme así contigo.
- Entonces por qué carajooo lo hiciste, si dices que lo sabesssss ¡¡¡¡ -exploté de la cólera-
- Es que tengo que aceptarlo, lo hice porque me gustas, es obvio, pero esto que siento es algo más profundo.
- Tu sabes, yo te expliqué como eran las cosas entre nosotros y lo que pasó, ya pasó, ahora es diferente, nuestro presente no es el mismo, putamadreee ya déjalo –me iba enervando aun mas-
- Es que tu no lo ves de la manera en como yo lo veo, y si tienes razón que es mi rollo pues, pero déjameeee¡¡¡, déjame ok?¡¡ tengo que aceptar que me estoy enamorando de ti, así sin darme cuenta… estoy volviéndome loco ¡¡-el también elevo la voz de cólera-
- No lo sé, no se a que viene todo esto, por favor dejémoslo así.
- Nooo¡¡¡, mira yo sé que tu tal vez, buscas a una persona más intelectual, más de otros intereses y no como yo, que no lo soy; y es que bueno yo deje mis estudios por idiota, por tercoo ¡¡¡ por no dejar que mis padres me apoyaran en mis estudios, y toda la historia que ya sabes.
- Mira, quiero que entiendas que el hecho de que yo no te corresponda, no quiere decir que sea porque yo busco a alguien MAS intelectual, eso no tiene nada que ver acá; podría yo entenderme con cualquier persona, pero el punto no es ese ¡¡¡, quiero que me entiendas que yo no siento nada por nadie así de sencillo, tu eres mi amigo y tú más que nadie sabes por lo que he pasado y entiendes que etapa estoy pasando.
- Lo sé, te entiendo, te comprendo, pero putamaree ¡¡¡¡¡ DEJAMEEE ¡¡¡ déjame ilusionarme pues.
De pronto el silencio nos atrapó nuevamente y me envolví de la seguridad y confianza que podrían darme los conocimientos psicológicos que tenía al respecto del tema, y por un instante me encontré que estaba dentro de un hecho casi práctico y factible de solucionar, que fue tan fácilmente explicado en clase. Sabía que no debía recibir la papa caliente, pero caí, caí en el juego; y tal vez fue lo mejor conducirme como toda persona lo hace: instintivamente, con las respuestas y el proceder más básico de nuestra gama de ser.
El hecho era práctico, tan sencillo como abrir los ojos; y al llegar a tal conclusión, casi de manera inmediata tomé otra actitud, tal vez la que debí de haber tomado desde un inicio, pensé.
Lo escuche, lo miré fijamente entre tanto y esta vez me fue más sencillo, ya que estaba mas consciente de la verdadera razón de su aparente enamoramiento. Él tan solo necesitaba sentirse comprendido, confrontado con algún ser que pudiese hacerlo sentir que seguía viviendo y que el mundo no se tenía por qué acabar tan banalmente como le había dejado la depresión post-Roxana. No era yo, ni siquiera mi amistad; yo era solo su pared con quien habría querido jugar ping pong un rato, hasta que el extremo del enamoramiento iluso nos hubiese terminado aburriendo a uno de los dos, o simplemente el experimentar rechazo y desapego de alguno.

C3

7:56 p.m. Edit This 0 Comments »

Se fueron contando solo la envoltura de sus vidas, los detalles que usualmente uno dice a cualquiera: “estoy bien”, “conseguí un excelente trabajo”, “estoy solo pero me siento bravazo”, “nada podría estar mejor”, “como andan tus padres”, “ah que bueno me alegro por ti”, como es casi natural responder la mayor parte del tiempo de nuestras vidas, cuando muchas veces sea lo contrario de lo que se dice.

Adriana se detuvo a observar el libro que estaba sobre la mesa y a lado de Luciano, mientras él se retiró un momento (a hacer ya saben que); el libro tenia un dibujo de un parque plagado de niños jugando, lo siguió observando con detenimiento y se quedó pasmada al darse cuenta de su hallazgo.
Para empezar la foto era a blanco y negro, las dimensiones del parque que ahi se vislumbraban no eran tan claras, mas un letrero que ahi se distinguia perfectamente daba por descubierto de qué parque se trataba; el parque que estaba cerca de la antigua casa de Adriana. Al completar la inspección de aquella imagen bloqueó su sorpresa con una idea calculada, pues como de costumbre Adriana no se podía permitir este tipo de sorpresas. se trató de convencer que era solo una pequeña coincidencia y su hallazgo fue tan solo una asociación mental sin sentido. Para su mala suerte divina, Luciano se seguía tardando; y fue entonces que su curiosidad la hizo revisar el libro con aun mayor detenimiento y desparpajo, al cogerlo y abrirlo para saber de qué se trataba, y por sobre todo quien era el autor, o en todo caso el autor de la fotografia. Grande fue su sorpresa al hallar el nombre del autor:
Luciano P.A.
"Miles away"
el libro había sido publicado hacía un año, por dentro Luciano habia tachado varias líneas y tenia muchas marcas, como si fuese una corrección, y el autor de la fotografía figuraba como: A.R.P.S.

---------------------------------- creyeron que iba a continuar?..pues NO u_u

C2

9:38 p.m. Edit This 0 Comments »

La mañana había caído despejada sobre Lima, y para amenizarla aun mejor, el sol había salido flagrante, brillante e impetuoso, lo cual terminó por completar la rareza e impredecibilidad del clima. Adriana como usualmente lo hacía, se había levantado temprano para ir al trabajo, pero esta vez el sol le había empañado los ojos, y al abrirlos se dio de cara con las reminiscencias de la luz sobre sus ojos grises. Ella en lo particular no disfrutaba del sol brillante, aun menos en días de trabajo; porque mientras pasaran las horas del día, el traje la haría sudar inusualmente, además por otro lado de que el maquillaje se desvanecería con mayor rapidez, y tendría que ir a retocarse dos veces más al tocador, lo cual le causaba molestia ya que iba en contra de su preciada rutina controlada. Se vistió con menuda rapidez y dejo postergado el desayuno, ya que el tiempo se le iba. Tomó su bolso, guardó sus informes y su sobre de maquillaje junto a sus llaves, pero se olvidó de echar al bolso las invitaciones del compromiso, que les entregaría a las amigas del trabajo, y para completar, el celular también.
Faltaban tan solo semana y media para la fiesta de compromiso que estaba organizando su madre en la casa de sus suegros, todas los preparativos se habían ido ampliando con las expectativas de los padres de Adriana y Marlon. No era para menos, sus dos hijos únicos y adorados se acababan de comprometer, y a pesar de que no llevaron una larga relación de enamorados, cada uno encajaba como anillo al dedo dentro de las expectativas de la familia del otro. “Que si Adrianita es esbelta y culta, que si Marlon es guapo y un prospero ejecutivo”; y toda una recatafila de adornos que intercambiaban entre ellos para adularse, sin duda las familias de ellos dos, pareciesen ser los más enamorados de la relación.
Adriana subió al coche, posó su bolso en el asiento de a lado y arrancó el carro; la hora ya había dejado de importarle, por alguna razón había amanecido con desgano y ya no sentía el temor de llegar cinco minutos tarde a la oficina, aunque eso no fuese en realidad ninguna falta, además de que su jefe llegaba usualmente una hora después que ella; pero así era ella, la mayoría de veces trataba de cumplir las órdenes a cabalidad, era casi una obsesión compulsiva para ella llegar temprano a cualquier cita o reunión, pero esta vez la hora la estaba dejando pasar desapercibida, pues su mente andaba volando en otros temas, en temas que en general ella trataba de evitar en días de trabajo: sus sentimientos, y sobre todo sobre su compromiso con Marlon.

Era acaso adecuado casarse a sus 27 años?, y más que ese detalle, realmente era el hombre idóneo para pasar el resto de su vida?, ella iba divagando mientras conducía por la Javier Prado, en ese preciso instante se detuvo por la luz roja y se percató de un niño curiosamente, este niño de aproximadamente siete años jugaba sin menor preocupación del peligro en la avenida, iba llevando de tres en tres tapitas amarillas (probablemente de alguna gaseosa o bebida) hacia la pista y las posaba sobre el piso en orden lineal y paralelo a los carros que se encontraban ahí detenidos frente a él. Adriana pensó primero que el niño se acercaría a pedir limosna por el aspecto humilde y descuidado que lucía, mas no fue así; el niño tan solo estaba jugando a poner tapitas en la pista para que fuesen embestidas por los coches y suenen, y rueden, dejándole al niño una sensación de aventura y osadía al tener que irlas a buscar nuevamente para repetir la operación del juego cíclicamente. Adriana se quedó fijada de esta escena, y despertó con las bocinas de los coches cuando la luz hubo cambiado y ella aun no había avanzado. Arrancó el coche y se concentró nuevamente en el trabajo que tenía pendiente en el día.

Mientras tanto en su departamento sonaba su celular una y otra vez, en la pantallita se vislumbraba: “Lorena”.
Casi alrededor de las siete de la noche Adriana retornaba de su trabajo, exhausta e inquieta por revisar su celular, pues sabía que su mamá la habría llamado durante toda la mañana para arreglar los detalles de la fiesta de compromiso. Llegó, guardó el coche en el garaje y fue a buscar el celular. Lo encontró encima de su cama y revisó con paciencia cada una de las llamadas, incluyendo los mensajes de texto, cuando se fijó las casi quince llamadas perdidas de su madre, le devolvió la llamada inmediatamente.
- Alo mama, recién llego del trabajo
- Adri, hija te estuve llamando durante todo el día, que pasó?
- Mama disculpa, es que dejé el celular en el depa y me di cuenta recién en la oficina.
- Hay hija, tienes que ser más cuidadosa, bueno no te preocupes ya solucioné lo del buffet, va ser sencillo pero muy elegante y delicioso.
- Hay mama, como siempre tú, estás en todo, gracias.
- Bueno hija te dejo tengo que cocinar para tu viejo.
- Ok mama, te dejo, saludos a mi papa.
- Ok, Adri, cuídate.
Luego de despedir a su mama, revisó nuevamente las llamadas inexplicables de Lorena, una de sus más intimas amigas de la infancia y de toda la vida. Tenía más de veinte llamadas perdidas de ella, incluyendo un mensaje de voz, que Adriana se dispuso a revisar inmediatamente.
Mensaje de voz:
- Amigaaaaaaaa, te estoy llamando como loca, seguro que has olvidado el celular, que paso? Tu nunca olvidas el celular… bueno bueno al caso, te tengo que contar el chisme mas novito de toda tu vida, realmente no sé si me lo vas a agradecer o me vas a querer matar, diciéndome que no debí contarte, pero igual te lo voy a decir. A que no sabes a quien vi esta mañana, saliendo de la galería Lucia de la Puente, te vas a morir amiga…vi a Luciano, si amiga, no te desmayes cuando escuches este mensaje de voz, vi a Luciano en vivo y en directo con estos ojitos de loca que no embaucan, está casi igual, excepto que ahora luce un poco más claro que antes, ha de haber sido el clima europeo, tu sabes…me acerqué y le hice el habla, me contó que ha venido a Lima y esta vez para quedarse permanentemente, que necesitaba despejarse de un par de “cosas”, me preguntó por ti por supuesto y le conté que estabas bien y que acababas de comprometerte, lo tomó calmo creo, pero no dijo nada mas al respecto; luego de eso, se fue, pero antes me dijo que te mandaba saludos y que pasaras alguna vez a saludarlo a la galería, ya que estaba exponiendo sus últimas pinturas y casi siempre iba a conversar con unos amigos en la cafetería de ahí, eso es todo amiga, cualquier cosa me llamas.
Cuando Adriana culminó de escuchar el mensaje de Lorena, su expresión se había tornado sorprendida, sus ojos eran de pasmo y se cubría la boca con las manos en forma triangular. Como era posible que Luciano estuviese de nuevo en Lima?, que hasta le hubiese dejado el recado de que “pasara a saludar a la galería”?, sin duda todo era una gran sorpresa, pero tal y como acostumbraba trató de olvidar el tema incómodo y se echó a dormir. Por supuesto no pudo dormir tan rápidamente pues aun circulaba por su mente los últimos recuerdos que guardaba de Luciano.
Marlon, se encontraba de viaje por trabajo, y su sitio en la cama lo ocupaba ahora una muy grande almohada azul que Adriana colocó para imaginar que dormía abrazada de él, como se había hecho habitual. Se acurrucó sobre la almohada incluyendo sus piernas en tal disposición con su cuerpo y la idea de tener a su pronto esposo, a lado, la tranquilizó. Se imaginaba a Marlon echado con su pijama azul, con su semblante adusto mientras dormía, imaginaba que peinaba sus cabellos claros entre sus dedos, y que él al abrir sus ojos, le sonreía con complacencia y ternura, para luego abrazarla y acercarla contra su torso firme. Marlon era más alto que Adriana, en realidad el cuerpo de Adriana se perdía en el cuerpo de su novio, ya que su menuda estatura solo alcanzaba hasta poco antes de los hombros de él, y de alguna manera esto la hacía sentirse segura cuando estaba con él. Como muchos de los hombres a los que se había sentido atraída, Marlon también era de tez clara y su cabello era tan claro, incluso más que el de Adriana; además de sus ojos verdes que combinaban con las pupilas grises de Adriana. Eran una pareja bella para la foto, combinaban en casi todo, hasta en su modo de vestir, que aunque nunca lo acordaran juntos, sus ropas tendían a combinar, ya que además por otra parte los dos gustaban de usar ropas de colores enteros, y eso hacía que casi siempre combinasen en cuestión de vestido en las reuniones de alcurnia a las que asistían.

Al otro lado de la ciudad, en su departamento, recién amoblado y estrenado, estaba despierto Luciano, metido en el cuarto de pintura que se había ambientado desde que llegó, razón por la cual compró en realidad el departamento. Sus maletas aun estaban sin desempacar esparcidas en el piso de la sala, aun había dos cajas personales que no se había dignado abrir y los había puesto a lado del armario de la habitación de pintura, uno sobre otro, como arrinconándolos para evitar tener que abrirlos con prontitud. Se había servido una copa de vino blanco y estaba regado en el sillón verde que daba con la ventana amplia de la habitación, desde ahí se podía divisar las casas en su mayoría de solo primer piso y las pocas luces que se entretejían a la madrugada. Tenía la botella en la mano y la mirada perdida en un punto imaginario. Porque había regresado a Lima? Se decía a sí mismo, por que no se fue a pasar unos meses a Toscana? y luego hubiese regresado a Londres para seguir con su vida, luego del rompimiento con Alice. No¡¡, se respondió el mismo, todo Londres le recordaba a ella, todas las galerías tenían su aroma, todas las calles tenían el sonido de sus chistes, y su departamento en el quinto piso de la Rue Blanque estaba plagado de objetos y marcas de ella. Y hasta la habitación de pintura tenía sus huellas por todas partes, en los cajones estaban regadas muchas de las fotografías de los trabajos de Alice, y en uno de sus caballetes estaban sus iníciales “ARPS”. Como podría yo haber seguido viviendo allí?, pero tal vez hubiese podido hablar con Paul para que me consiga un nueva pieza donde vivir –seguía hilvanando posibles soluciones pasadas que ya no podría poner en práctica-, pero eso me hubiese tomado más tiempo y más dinero del que disponía. Me hubiese ido a Toscana donde Fred y Tia, pero su presencia me hubiese recordado aun más a ella, pues como amigos que son inevitablemente me preguntarían por ella en algún momento, y si no lo hiciesen yo sentiría sus dudas acechantes en sus silencios y miradas cómplices mientras yo agachase la mirada al comer, sin duda todo eso sería incomodo para un exilio. Me siento extraño, me siento vacío sin ti Alice –repetía al aire con rudeza y enojo- por qué, por qué mierda se terminó¡¡¡¡¡. Agitado ya sin ganas y con las lágrimas cubriendo su rostro, se fue a dormir a su cuarto.

Al día siguiente Adriana se despertó a las seis de la mañana como de costumbre, y esta vez sí se dispuso a preparar el desayuno ya que era fin de semana y tenía todo el día libre, ya que su madre se había encargada de todo lo de la fiesta, además de tener la excusa de que tenía que ir a una reunión con sus jefes que luego se cancelo, dejándole libre el día. Prendió el televisor en las noticias y no le entretuvo ningún crimen nuevo que tanto gustan ventilar en los canales televisivos, puso un canal de música y le subió el volumen para seguir haciendo sus quehaceres domésticos. Tenía las pantuflas puestas y se deslizaba con facilidad sobre el parquet del departamento, y podía deslizarse como patinando, aprovechando que Marlon no estaba en casa y no tuviese que decirle cuan infantil se veía usando esas pantuflas rosadas y como se comportaba cada vez que se los ponía, y mientras pensaba en su novio, sonó el teléfono.
- Alo?
- Buenos diaaaaaaass, mi amor
- Hola, cariño; que sorpresa, imaginé que estarías trabajando.
- Bueno si, pero acabamos de salir de la reunión y nos estamos yendo a almorzar para cerrar el contrato.
- Ah que bueno mi vida, me alegro de saber eso
- Mi amor, estas bien?
- Claro, si, que por qué?
- Porque suenas un poco con desgano, y además la música está alta, ¿Qué, estás haciendo una reunión sin mí?
- Como crees bonito, sino que quería levantarme el ánimo con la música y la puse alta, espérame que la bajo.
- Ok
Adriana corrió a apagar el equipo de la sala y luego destapó con la mano el auricular para seguir hablando con su novio.
- Mi amor, me tengo que ir al almuerzo, en la noche te llamó ok, a las siete te llamaré, por favor no salgas, no me gustaría llamar y que nadie conteste, como la anterior vez.
- Está bien mi amor, esperare tu llamada, cuídate.
- Adiós mi vida.

Marlon colgó y presintió que algo le sucedía a Adriana, de todas las veces que había viajado a Noruega, esta era la primera vez que su novia le contestaba con tal desgano, antes ella siempre le preguntaba por todos los detalles de su día y le decía con mimos cuanto lo extrañaba, Marlon supuso que fuese tal vez por la fiesta de compromiso, pues ella no estaba de acuerdo que se hiciese con mucha pompa, además que le había hecho saber que su respuesta era un “si” indeciso, pero sabía muy en el fondo que si Adriana le había dado un sí, cumpliría con su palabra, pues ella no fallaba ni a la mas mínima promesa, menos lo haría en la del compromiso último de una relación. Él era un hombre práctico y ponía en práctica esta misma estrategia en su relación con Adriana, incluso cuando tenían peleas; y otras veces cuando tenía que hacerle algún presente por alguna ocasión especial. Cuando discutían, él callaba y la escuchaba, luego cuando ella se cansaba de quejarse le hacía ver cuán infantil y poco maduras estaban sonando sus peticiones, le lanzaba una mirada acusadora y se retiraba del lugar diciéndole que la llamaría al día siguiente, o simplemente caía exacto justo un viaje de trabajo oportuno y la dejaba sin menor aviso, luego la llamaba desde el aeropuerto diciéndole cuanto la quería y que cuando volviese esperaba que ya se le haya pasado todo el enojo, como si se tratara de una advertencia o un requinte de un padre frente al berrinche de su hijo. Adriana en sí misma no le tomaba importancia, bastaba con haberse quejado, y los días de ausencia de Marlon en el departamento, la hacían recapacitar y extrañarlo, sin duda Marlon conocía a la perfección a Adriana y sus explosiones de furia. Él era un hombre íntegro en su trabajo, cumplía siempre lo mejor que podía, dedicaba 100% a su trabajo, era educado, caballero pero casi siempre serio y de pocas amistades; le disgustaban las fiestas informales pues no sabía de que conversar en tales eventos, prefería asistir a un evento formal en traje y acompañado siempre de Adriana del brazo. Así mismo en dichas reuniones o fiestas formales a las que asistían, ellos no se despegaban, salvo algunos momentos cuando Marlon tenía que ir a conversar de negocios con alguno de los ejecutivos. Adriana disfrutaba solo a medias de esta clase de eventos, pues todo cuanto se dijese en las mesas o coloquios, no tenían mucho de certidumbre, excepto por algún señor de edad que siempre atinaba a encontrar, que le conversaba con sabiduría de los avatares de la vida y que todo eso se iría desvaneciendo con el tiempo, y que al final cuando tuviese edad indecible tan solo importarían las pequeñeces del día a día, Adriana sonreía y envidiaba la sabiduría y alegría plena que pareciesen tener estas personas, pero a la vez se sentía inmadura durante estas conversaciones, pues ella vivía tan preocupada de los formalismos, de los pendientes tan ínfimos pero que tenia más que ver con el trabajo, que sentía que dejaba poco espacio para dejarse ser ella misma. Marlon siempre puntual para las reuniones dejó de pensar en esas suposiciones sobre el malestar de Adriana, ya se le pasará, pensó; y se reunió con los demás ejecutivos para ir a almorzar.

Adriana en Lima se encontraba inquieta, con ganas de tomar el coche y pasar a dar una vuelta por la galería Lucia de la Puente, y verlo de una vez, al menos ir a ver su exhibición y entablar una conversación con él, recordarle a su vida que ya todo andaba bien ahora, que el tiempo y la distancia tal vez si habían servido de algo, y que todo cuanto había quedado inconcluso entre ellos, no era más que una anécdota, pues sus vidas ya habían tomado otro rumbo y ya nada quedaba de las personas que eran hacía ocho años. Pero se dio cuenta en eso, que probablemente ella lo recordaba más que él, ya que él fue quien la dejó, quien sin decir mucho desapareció, para luego terminar ella enterándose meses más tarde que Luciano estaba viviendo con una española en Londres. La información le tocó como un bloque de hielo sobre su cuerpo, se hundió en la más honda depresión, y ese año de la universidad casi jala dos cursos, mas por inasistencias que por notas, ya que ella jamás sacaba notas bajas si es que asistía fielmente; todas sus amigas se preocuparon por ella, la llamaban a menudo para saber cómo se encontraba, y le daban ánimos para que se repusiese y continuase con su vida, al menos un poco más estable. Pero eso no fue suficiente, ella no supo cómo manejar sus circunstancias y su mundo se le vino abajo como una torre de naipes mal construido para el juego. Desde ese suceso, muchos de los detalles de su vida tomaron un giro de 180° grados y se prometió a sí misma no volver a caer en una relación abierta de ese tipo y que no se acercaría más a una persona vinculada al arte, aunque ella amase el arte, pues todo lo que tuviese que ver con el arte desde ese momento le hacía recordar a Luciano y sus cuadros, su mundo y sus ideas, sus mimos y sus indiferencias constantes. Se volvió más disciplinada, más estable en su vida emocional, pero todo funcionaba bien, mientras estuviese dentro de los marcos y los limites que ella conocía, pues si algo se escapaba de su encuadre, nada funcionaba para Adriana y no tenia respuesta improvisada para tales circunstancias. Era sin duda, una desventaja, pero que para su suerte solo se presentaba en su vida sentimental, mas no en su vida laboral.
Se miró a sí misma en uno de los espejos del comedor, llevaba su cabello ondeado y suelto, y vestía unos pantalones blancos con una blusa verde oscura y las pantuflas rosadas; notó ella misma que brillaban sus pupilas y sin pensarlo tanto, se puso unos zapatos de tacón, tomó las llaves del departamento y bajó a buscar el coche, se subió y se dirigió a la galería. En el trayecto que duró aproximadamente media hora, iba pensando que le diría a Luciano, que quisiese saber de él.
Pensará seguramente que me muero por verlo, se dará cuenta?, fue ayer que vio a Lorena y hoy ya estoy yendo a verlo, que patético, pero si no voy, la duda me va a dar más vueltas esta semana. Tengo que ser realista, ha pasado demasiado tiempo, ¿Quién será él ahora?, definitivamente me tengo que ganar su amistad nuevamente, ya que el tiempo ya pasó, y también me gustaría volver a regodearme del arte desde sus ojos, ah seguramente ya dejó a la españolita esa, o ¿tal vez no?, quien sabe, ¿habrá venido solo?, ¿se hospedará donde siempre?, ¿tendrá el cabello largo o corto?, ¿que clase de recuerdos le traeré?, ¿por qué me siento así,? si tan solo ayer ni siquiera lo recordaba.

Llegó a la galería, y aseguró el coche antes de ingresar al lugar, estaba nerviosa y miraba hacia todos los lados, presintiendo que él estaba en ese sitio, y que los ocho años que había pasado le hacían pesar los pies, como si quisiesen detenerla y convencerla del absurdo que era emocionarse por este encuentro. Se fijó en la cafetería antes de ingresar a la sala de pinturas, y ahí se encontraba él, Luciano, plácidamente sentado en la silla de la cafetería leyendo un libro gris. Tenía los ojos bien fijados en las páginas y pareciese que no estuviese ahí, que no combinase con el escenario; vestía un jean oscuro y un polo blanco de cuello V, encima llevaba un blazer oscuro y lucia radiante ante los ojos de Adriana, pues nunca lo había visto usar prendas tan elegantes, excepto por el pantalón, que terminó por convencer que en realidad era Luciano el que estaba ante sus ojos, ya que ese jean se los conocía y aun no podía creer que siguiese usándolos. Lorena no se había equivocado al decir que ahora tenía la tez más clara, su cabello ahora estaba más corto y lucia más prolijo que en el pasado, llevaba unos lentes sin montura y sus ojos negros lucían cansados.
En eso, mientras Adriana escudriñaba los detalles de su figura, mientras se percataba que había bajado de peso (por la depresión post-rompimiento con Alice), Luciano levantó la mirada y se percató de la presencia de Adriana. Se quedó mirándola sin hacer ningún gesto de asombro o de alegría, tan solo mirándola como si siguiese concentrado en las páginas del libro, casi con la misma expresión se levantó de la mesa y dibujó una sonrisa en su rostro mientras se iba acercando a ella. Adriana sonrió complaciente, todo su nerviosismo se estaba volcando en esa sonrisa, en esa expresión de nostalgia que la lleno de alegría, que hasta quiso llorar, pero no lo hizo.
- Adriiii, que sorpresa tan grata de verte pantuflitas.
- Holaaa Luciano, cuando no tu con ese apodo.
- Claro, como no me voy a acordar de tus eternas pantuflas rosadas, es lo más lindo que recuerdo de ti.
- Ah que si?, a osea solo mis pantuflas, nada que mis ojos, mis chistes, mi ironía, nada, nada, solo mis pantuflas.
- Jaja cuando no tu, tan quejona, no has cambiado.
- Tú si te ves muy diferente ah, te ves todo chic con esa ropa.
- Ah sí?, ¿te parece?, yo pensé que lucía desubicado pantuflitas.
- Ya, deja de decirme así que me incomoda.
- Hay ya pantuflitas no me molestes y ven para acá que te invito un café calientito, mira que está haciendo mucho friyoo aquí afuera –y la abrazó por sobre los hombros para llevarla hacia su mesa-
- Vine porque Lorena me contó que te vio ayer por aquí, y recibí tus saludos.
- Ah sí, claro la vi a Lorena toda apurada y le pasé la voz y conversamos un rato.
- Si pues, apenas supe que estabas por aquí, quise venir a ver tus pinturas.
- Ah mis pinturas, no a mí, ni mi nuevo look, ni mis chistes, ni mis ojos, sino mis pinturas, ayaa.
- Jaja no me robes la expresión pues.
- Ah ves, estamos parches pantuflitas.
- Bueno y cuéntame, estas de visita o te vas a quedar permanente
- Bueno, como le contaba a Lorena, me vine para quedarme ya fijo, siento que necesitaba de nuevo de Lima, siempre mi mejor inspiración fueron las calles de Lima y los parques que están por tu casa, jaja.
- Jaja oh..como olvidar las veces que te quedabas misma estatua observando a la gente pasar por el parque ese, donde vivía antes.
- Ah que, ya no vives por ahí?
- No, ya hace más de cinco años.
- Ah que si?, y ahora vives con tu novio entonces?
- Claro si, ahora vivo con Marlon en un departamento por Surco.
- Ah, ya veo pantuflitas, claro ahora eres pituca pues, disculpa…y de verdad que te casas?
- Sí, me caso, no sé cuando, pero si.
- Lo dices con unas ganaaaaaas pantuflitas.
- Jaja y dale tu, como siempre atinándole a la llaga.
- Cual llaga?, que te has caído?
- Nooo, obvio que no, lo digo porque no estoy segura de mi compromiso en realidad.
- Ahh, pero eso es fácil de resolver pues, lo llamas a tu novio y le dices misma chibola: sabes que “por favor, necesito un tiempo indefinido para encontrarme a mí misma”.
- Jajajajajaj, mas falsa sonaría, ya dejemos de hablar de eso, ¿Cómo has estado tu?
- Bueno pantuflitas, yo bien y mal, por qué crees que vine a Lima?
- Jaja, ah ¿Regresaste porque algo malo te pasó?, ¿algo así?
- No quisiera yo tampoco hablar de eso.
- Ah no se vale pues, como vamos a tener una conversación espontanea, si ninguno quiere contar nada.
- Ah no te quejes pantuflitas, que tu empezaste ese jueguito.
- Jaja ok, ok, entonces seamos abiertos y contémonos todo sin tapujos.
Eran las diez de la mañana de un sábado y todo cuanto conversaron comenzó por los costados, por los detalles de sus trabajos actuales, por los nuevos amigos que habían conocido, por los enamorados que habían tenido y todos los melodramas que se habían perdido en los ocho años de no saber el uno del otro. Adriana no le preguntó por los mails que le escribió y Luciano nunca respondió, tenía miedo de que al empezar por indagar por ese costado, él le daría una respuesta filuda que terminaría cortando la conversación. Se contaron muchos detalles y obviaron muchos sentimientos que tuviesen que ver con ellos dos, mas por lo demás se fueron contando casi todo… (Continuará).

de nuevo..nuevo

6:28 p.m. Edit This 1 Comment »

Rozando, tropezando, caí en un fárrago
En él, bastaba dar la mano
Para la segunda se requería un trueque
En lo sucesivo se hizo casi arcano
e impenetrable a mi comprensión mundana

Sus habitantes merodeaban con cautela
sus ojos vigilantes cortaban cualquier juicio
la distancia solia ser engañosa
si me acercaba se presentían auras
al llegar, volvía al principio

El tiempo oscilaba semejante
y sus seres infinitamente diversos
solían tropezar con los reflejos
Se asustaban de la noche y el espejo
pero no temían a un ser extraño
bastaba con ignorarlo

Al casi terminar un dia entero
me percaté de un letrero caído
que citaba con grandes letras:
“Bienvenido a Lima”