6:00 a.m.

4:22 p.m. Edit This 0 Comments »

Ignoro
Ignoro tanto
de los sucesos matinales
de las tertulias cantadas
a las seis de la mañana
Incluso de esta claridez

va deglullendo la anterior noche
se la come deliciosamente
le tritura el broche
de las horas p.m.
burlando jocosamente
el engranaje de esta mente

Vaya que no me había dado cuenta
de la gula de estas horas,
que se ha gozado parca,
masticandoze mi anoche
pero me gustaría preguntarle:
A que saben.
Que deleite le encuentra
en tragarse:
Uno,
y otro,
y otro,
y otro día;
porque realmente ignoro todo eso

C14

4:21 p.m. Edit This 0 Comments »
La hallé con los ojos hinchados, bañada de las gotas del caño sobre su rostro. Sabía que esa llamada la había perturbado, sabía que el ex esposo tenía algo que ver.
Ella me decía que lo que más le afectó que dijese fue: “Que se olvide de mí, porque ya no la necesito más”.
La observé llorar, quiso contenerse, demostrarme que había aprendido la lección aquella, pero lo que sentía la desbordaba; la decepción se deslizaba por sobre sus ojos, esa sensación de algidez bajo la lengua, que se forma cuando nos damos real cuenta del otro, de la parte aquella ruin, que es capaz de desenvainar el ser que horas antes nos prodigaba el amor puro. Su pecho regurgitaba airadamente la cólera contenida. La observaba calmada, intentando evitar contagiarme por su emoción, pero me fue en vano, la que estaba más embargada por la escena rebusque, tal vez era yo. Pienso que nos dolía romper ese idealismo romántico, ese romanticismo exacerbado que habita latente en uno. Darnos cuenta de la amplia gama de acciones que es muy capaz de realizar el otro, al margen de uno o incluso en contra de uno mismo (conocido despecho).
Seguíamos siendo unas niñas después de todo, aun nos afectaba descubrir que lo que llaman amor, tiene su otro lado muy desintegrado de lo que fue tan sublime, y que en una metamorfosis se caldea en el desprecio y/o venganza. No lo termino de digerir nunca, aunque las mayorías confirmen que es lo natural en el proceso de separación (más parecido a la separación de bienes en sí).
La veo llorar, y en sus ojos yo también lloro con ella. En tan solo unas horas el amor que ella entendía, viró a otro rumbo más dantesco; se torció en una decisión tan sencilla. Y me doy cuenta con ella, que ese romanticismo shakesperiano termina por herir aun más, cuando se levanta el telón sin previo aviso.
“El amor bajo la manga”, y se transforma en un sentimiento sencillo de transformar hacia la nada, hacia la indiferencia o la venganza más vil. “Todo eso es mierda”, se lo digo a ella. Tan mierda como lo es el romanticismo idealista, lo pienso.C14

9:05 a.m. Edit This 0 Comments »

Viernes 29 de Enero a las 8 p.m. en Jirón de la Unión 892 /segundo piso (Lima centro).



Francoise Cavalié

Sinthia Calle

Teresa Cabrera



Carlos López Degregori

Ana María Falconí



Performance musical de didgeridoo por el Grupo

La Puezta


http://www.viernesdepoesiayficcion.blogspot.com/

Aun así

4:12 p.m. Edit This 0 Comments »

Me destierro, si veo
gravitar por el viento,
tu silueta o tus cabellos.
La luz retrocede
serena y sin gloria;
y suscribo mi alma al infierno,
a tu gana que deshace
mi piel en cenizas;
a ti; el humo nauseabundo,
que invade los sesos;
como el ingenuo veneno
que asesina la vida
y aun así,
aun así permanezco
en el fuero interno, en tu ombligo
en tal cual, tibio pasado;
donde yo, tu párvula boca;
nazco,
te consigo.

C13

8:44 a.m. Edit This 1 Comment »
- Ya pues Dany, por qué haces cosquillas.
- Jajaja, cómo te retuerces -se burlaba mi hermano de ella-
- Ya Angela, hasle cosquillas a Dany -se dirigió a su hija de cinco años-
Y Angela se dispuso a hacerle cosquillas, siguiendo la invitación de Marie. Los observaba reirse y gozarlo, y aun más capturaba en mi mente; a mi hermano reir como un niño, jugando a ser dócil y dejando su máscara adulta que acostumbra ponerse.
- Ahora tú -se acercó Angela hacia mí, y me preguntó si también, tenía yo cosquillas-
Porsupuesto al decirlo, ya estaba yo siendo atacada por sus manos pequeñas, y retorciendome con desesperación por safarme del juego. Luego cansados, compartimos el lonche, que consistía en un sandwich "montecristo" con un vaso de gaseosa -y es que era un Domingo y todos podiamos comer lo que sea-
Al terminar de comer, Angela empezó a contar una historia, que porsupuesto no alcanzaba a entenderse, por la falta de sintaxis; aun así, ella insistía con su historia y al final terminó captando nuestra completa atención.
- Ahora tú, vas a pararte aquí, y tú aquí... -nos iba acomodando uno a uno, como si fuésemos sus piezas de juego, para actuar conforme a su propio guión.
- Los adultos debiéramos ser como niños, alegrarnos de un pequeño suceso; soñar, fantasear y desbordar imaginación; lastima que siempre, se hace casi imposible -mi hermano recitaba estas frases, como si fuese un discurso, al ver a Angela, actuar con Marie en la cocina; frases que él no lograba hacer realidad, pero que quisiese lo fueran-
- Ya, ya dejen de reirse, ahora ustedes van a bailar -nos empezó a indicar las instrucciones de su concurso de fantasía -los tres la mirábamos en silencio a media risa-
- Tú ven, ahora...haber, ahora tú vas a.. -se acercó a su mamá para preguntarle como se debía nombrar a cada participante- ya, ya..Tú, conrusante vas a bailar ballet.
Enmudecí de inmediato, sintiendo verguenza por lo que tenía que hacer, cómo se supone que debía bailar ballet en la cocina, pensé; quise lanzarle la posta y pregunté:
- Tú eres la profesora, dime cómo debo bailar, enséñame -me sentí más libre de tensión-
- Hay, bueno está bien, ven aquí...ponte así...extiende la mano, y ahora baja y sube, luego arriba y vuelta.

Y así me fue enseñando su danza de ballet que había aprendido, viendo películas de Barbie. Luego le llegó el turno a mi hermano, a él le costó aun más, lo noté; su rostro reflejaba su roche, su miedo de volver a ser niño y que pudiéramos verlo.

- Ya, ahora tú conrur...conrursante, te toca -mi hermano reia y la veia esperando que le indicara los pasos-
- Angela, y ahora qué va bailar Dany -reiamos con Marie-
- Huayno, eso -mi hermano se puso más rosado y luego le siguió el juego-
- Cómo se hace, enséñame

Paso a paso, Angela, le enseñó a bailar Huayno pero en género femenino, luego le tocó a Marie y bailaron algo que no tiene género musical, mas bien se asemejaba a un ejercicio de aéróbicos de esos que, ve uno en la tele. Al término del concurso, ella nos calificó uno a uno. Mi hermano terminó siendo el Concursante Número "0", porque perdió para ella. Marie y yo, ganamos los premios: Muñecas y Carros que se encontraban imaginariamente detrás de la puerta de la cocina.
Viró Angela a Dany y le concedió una chance, lo hizo bailar sin que nosotras lo tuviéramos que mirar (nos advirtió que si lo hacíamos, nos iba a pegar).
De reojo observé a mi hermano, bailar conforme a los pasos aeróbicos que ella le enseñaba, se veia avergonzado, pero aun así lo hacía; y al término pareció disfrutarlo.

- Ahora tú vas a ser la princesa -se dirigió a mí-
- Y tú serás el rey -se dirigió a mi hermano-

Nos hizo bailar vals, como rey y princesa, mientras ella bailaba con Marie a lado.
Ignoraba Angela que había discutido con Dany, y que era más que verguenza lo que exhalaban nuestros rostros. Sin embargo, duró menos de un minuto, para luego olvidar que éramos adultos y que nos queríamos matar (en sentido figurado por supuesto).
La cocina era la Orquesta Sinfónica, en la mesa estaba servido el gran buffet, detrás de la puerta estaban los regalos y los tres que actuabamos ahí, eramos los reyes y princesas de su cuento.

Mis tres piezas

2:06 p.m. Edit This 0 Comments »

Una de ellas se llama Cadia
nacida hermosa de un reflejo;
tan frágil, tan etérea;
solo persigue la voz del eco.
Ingenua ella, se confunde;
y le sonríe al árbol seco;
juega con sus cabellos,
para luego preguntarme:
Por qué ya no me muevo

Marina, voltea toda letra,
te descifra en una mueca
y es sagaz como un insecto.
A veces se pregunta sola:
si yo la veo;
estruja sus órganos y se responde:
Que patético, es pensar en eso

Del otro lado, está Maité
ella es locuaz con otras gentes
excepto con las mujeres.
Es perspicaz en sus historias;
no se le escapan, ni las mentiras.
Ella, que vive mi propia vida
que sufre mis cuajadas heridas
no me mira, ni se da cuenta
que yo como árbol viejo
destierro sus raices frescas.

C12

10:07 a.m. Edit This 0 Comments »

Hay algunas circunstancias que no cambian –me decía, mientras recorría mi antigua casa de Mazamari- La casita de madera que se encontraba por el jardín aun sigue en pie. Los vecinos aun cantan sus plegarias a Jehová a mediodía, y aun no se ha terminado de asfaltar la pista, justo donde empieza mi casa. Hay muchos niños recorriendo las calles, y por sobretodo el paisaje verdoso se percibe casi idéntico como lo recordaba, por supuesto para la gente que reside aquí le es indiferente ya, todo el exceso de belleza natural que los rodea.
Veo un niño jugar en la acera, sostiene un carro de juguete y lo estrella contra una muñeca bastante sucia, y por un momento recuerdo lo que yo hacía a su edad. El rio era el destino clásico de mis primos, mi hermano y yo, o sino jugar al boliche, o recorrer el parque y hacer algún desbarajuste.
Aquí, estar embullido entre tanto paisaje; hace que ni siquiera te percates de la diferencia, como no nos damos cuenta nosotros, en como seria vivir sin el aire que es tan imperceptible. Aquí, casi todos desean vivir vida de limeños, o al menos tener costumbres de esas que ven por la televisión. Al otro costado de mi casa, se ha erigido un bar de mala muerte que atiende las 24 horas (sobra decir que es también un lupanar), en este lugar las chicas se sientan en la puerta del local con la mayor placidez y aburrimiento que pueda haber yo visto -tal vez sea más que aburrimiento lo que veía en sus rostros- se sientan con las piernas abiertas, así tengan falda o short y dejan notar sus cinturas y abdomen sin ejercitar; leen una revista anticucha de Magaly y cuchichean sobre cómo sería tirarse un futbolista de Lima.
Aquí el tiempo es pausado, pareciera que todos pasearan y se conocieran entre sí. Nadie está conforme con su vida y desean otra, así que critican la ajena para desacreditarla y sentirse al menos conformes. La infidelidad es tan común por aquí; desde jovencitas hasta abuelas –me rio y me pregunto: Será tal vez por eso que adquirí tal costumbre alguna vez?- y es tan usual que las parejas simplemente optan por perdonar y continuar, o si es que terminan la que sigue probablemente también lo engañe. Pareciese que los chicos no tuvieran opción, así que se conforman -eso dicen ellos, algunos amigos míos- Aquí, por ser pueblo chico se sabe lo de todos es cierto, pero se sabe cada testimonio distorsionado de todos y de eso se conversa diariamente, mientras el paisaje te aletarga el pensamiento.
Los niños aquí quieren ser como los personajes de la televisión, los niños en Lima desean lo mismo, ser lo que dice el aparato que es lo bello y lleva al éxito –suspiro y pienso: Si supieran todo lo que hay detrás de esas producciones-
El cielo está celeste claro y un sol radiante se vislumbra, y ni siquiera los que viven aquí se percatan de ello, esas son las circunstancias que aun no cambian. No es tan diferente de Lima, pienso.

Parados en el autobus

6:15 p.m. Edit This 0 Comments »

Observo…
aspiro el tedio del tumulto
Te miro entre la gente, y ya no eres tú
Viro a la ventana y me encuentro a mí
El carro avanza, el viento me lleva
vas muriendo un poco, tal vez no seas tú

El agobio acalambra mi pierna
cambio de postura a la derecha
el gentío se aglutina y aun te observo
descanso el pensamiento y te rebusco
te recuerdo, te ansío

A la media hora me incorporo
me percato de tu real ausencia
me inquieto y me doy cuenta
que tal vez no eras tú
eran todas las gentes del autobús
todos juntos escarbando el día
apretujados, evitándonos sin logro
…tal cual así, lo comprendí:
No sería suficiente…
no las horas en el reflejo
ni los días, ni los inagotables días,
ni el artificio cognitivo del afecto


me había ido en las horas
en los días, en los meses;
dentro del gentío lo olvidé
como el vidrio olvida el reflejo
olvidé quien se había ido
olvidé quien había sido….yo

C11

5:32 p.m. Edit This 0 Comments »


Navidad, festividad antiquísima que exacerba los anhelos, los caprichos, los sentidos y en algunos pocos afortunados casos, sensibiliza a la persona.




Lo que más amo de la Navidad, son los detalles, todo ese conjunto de bagatelas, adornos, peluches, luces y regalos que engalanan las calles y las casas.
Amo su diversidad, su colorido flagrante, ROJO Y VERDE…detalles son solo detalles, que se aglutinan y culminan en una fiesta de exceso al estilo barroco.. Oh si…cuanto disfruto toda esta escena, todo ese millón de detalles.




C10

4:31 p.m. Edit This 0 Comments »
(…) Una de las veces que regresé a mi grupo, no pude contener las ansias de aproximarme a ti, de intercambiar unas palabras más y aplacar un tanto el halo de prohibición que despedías.
Me acerqué –no recuerdo con qué excusa- serví la cerveza en los vasos, para ti y tu amigo, yo en medio observando todo el gentío; mi grupo hacinado entre tanta bullanguería y poca diversión perdía su vista en alguna posibilidad. Por supuesto tú y tu amigo se secaron la chela al toque, y acto seguido yo les copié el ritmo también –es una mera costumbre-
La música empezó a sonarme con mayor cadencia y comencé a disfrutarla por primera vez en toda la noche –tal vez fue a causa del alcohol, es lo más probable- Había conseguido mi capricho, estaba a lado tuyo, y era contigo con quien había estado queriendo bailar…
Mientras nos dirigíamos sin rumbo claro entre el tumulto, mis amigas nos siguieron con la mirada, tan intrigantes que hasta en la nuca les percibía las miradas clavadas. El ambiente sonaba bien, la gente entre apretujada y extasiada se contoneaba al ritmo de la música electrónica. Por esos instantes me olvidé del chico al que esperaba esa noche, me olvidé de tantos otros detalles inconvenientes.
Apenas y había terminado de memorizar tu nombre –o bueno el abreviado de tu nombre- en verdad me importaba poco quien fueras, desde el momento que supe que tenias dueña enamorada, oh claro eso también era algo a tu favor de cierta forma…lo olvidé, la música sonaba demasiado bien. Tú acercabas tu pelvis con la mía siguiéndome el ritmo, y me empezó a gustar tu cercanía, me voltee y te di la espalda, te aproximaste sin titubear, tu cuerpo sosteniendo el mío –oh que rico se sentía eso- mientras nos movíamos acompasados tratando de seguirnos el mismo ritmo, posaste tus manos alrededor de mis caderas, acercándome aun más contra tu cuerpo, llevándome a ese juego con placer. Te apoderabas de mí como si siempre hubiese sido tuya, de tus manos; donde el permiso hubiese sido una burda exclamación. Dejabas que me deslizara a mi antojo, siempre con las manos unidas a mis caderas, -deseábamos lo mismo, aunque ni siquiera supiésemos qué- llenos de deseo, jugabas por mi pelvis…bajabas hacia mi entrepierna, casi rozándome para luego retornar, acaso dudabas?
Me empezó a gustar aun más eso que me hacías, ese juego del que me hacías parte; tu ímpetu, la firmeza y seguridad con que recorrías mi cuerpo a tu gana, me incitaba y te dejaba tocarme y era tan excitante. Nos envolvía el placer puro, ni siquiera había que pensar, solo estar ahí y disfrutarlo, sentirlo…y así cuando creía que era lo más lejos que ibas a llegar, deslizaste tu mano izquierda por debajo de mi short y continuaste tocándome, esta vez con más firmeza. Tu impulso me tomó por sorpresa pero a los tres segundos me sentía tan excitada que ansiaba continuaras tocándome. Entré en trance y todo alrededor se tornó lento y difuso, hacías círculos con tus dedos, de arriba abajo, suave y rápido; firme y lento, tan deliciosamente que me hacías temblar; quería gemir, quería gritar; pero había demasiada gente a nuestro alrededor, así que me contuve, traté de enmudecer.
Era fascinante esa forma tan autoritaria con la que me poseías, seguías y seguías; el tiempo parecía interminable a mi favor, te tomé del cuello y me uní a tu cuerpo aun más, respirando acelerado, jadeando de placer, tratando de hacerlo bajito, desquitándome con tu cuello, apretando mis dedos contra ti; hasta que me penetraste con tus dedos, dejándome impávida y extasiada de placer, contigo.
Estábamos bailando?, no recuerdo ni un solo detalle contextual de ese instante, tan solo el placer, el placer de sentirme tuya como si nos conociésemos en verdad.
Una y otra vez y seguías invadiendo mi zona sur con avidez, y yo tratando de no retorcerme, gemía bajito y me llevaba la mano a mi entrepierna con la tuya celebrando cada uno de tus movimientos, era más que delicioso, me excitabas completamente, con placer, con un halo de erotismo; que me recorría un frio liquido hasta la frente y a la vez mi cuerpo ardía con el tuyo. Tan excitados…se sentía tan bien…